Un Pequeño Gran Libro acerca de la vida y la obra del modisto español, editado por Blume.
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El “Pequeño libro de Balenciaga” escrito por Emmanuelle Dirix, (una experta en estudios de moda con veinte años de experiencia en educación superior desde Central Saint Martins y el London College of Fashion) aporta información inédita y actualizada sobre el modisto cuyas siluetas fueron calificadas “el milagro Balenciaga”. Tiene 160 páginas y en la Argentina lo distribuye Riverside Agency.
Quienes creímos que el primer diseño realizado por Balenciaga en su niñez correspondió a la reproducción de un vestido de paseo portado por la Marquesa de Casa Torre, una clienta de su madre, Martina Eizaguirre (quien tras la muerte de su marido devino en modista y maestra de costura para sostener la economía familiar) estábamos equivocados; Emanuelle Dirix afirma que el primer outfit de Balenciaga estuvo destino a un diseño para vestir a su escurridizo gato!.
Además enfatiza que Cristóbal fue aprendiz de sastre de muy joven en “Casa Gómez”: una tienda de San Sebastián, con “los sastres más importantes, los preferidos por el público distinguido”, según sus avisos en la prensa española. De allí paso a tejidos New England, un proyecto de tres sastres- Romero, Quemada y Vilar- que emigraron de la Casa Gómez – y quienes se jactaron de tenerlo como aprendiz; finalmente culminó su aprendizaje en los almacenes Les grands Magasins du Louvre : la sucursal española tuvo su propios talleres y a Cristóbal se le asigno el cargo de” jefe de corte y confección para mujeres”. Tenía 18 años.
La primera casa de modas de Cristobal Balenciaga se dispuso en 1917 en San Sebastián, cuando la ciudad devino el nuevo epicentro de consumo para las creaciones de alta costura entre los españoles y se llamó C. Balenciaga.

Cristóbal había comenzado a ver las colecciones en París como consecuencia de su trabajo en las tiendas departamentales y no vaciló en formar una sociedad junto a sus hermanas – Benita y Daniela-, quienes aportaron el capital inicial. En 1925 mostró su primera colección y con su nombre completo, pero en 1927 dispuso la casa “Martina Robes et manteaux“, que derivó del nombre de su madre y representó una segunda marca. Luego la firma pasó a denominarse EISA, que a diferencia de su maison, ofreció modelos y diseños con tejidos más democráticos pero aún así se rigió por siluetas impolutas y que pudieron ser consumidas por la clase media de San Sebastián. Sus ardides para vestir en tiempos de escasez de recursos lo motivaron además para intentar la apertura de otro proyecto al que acuñó: ” B. E costura” y que respondió a la premisa: “una solución de emergencia para una situación excepcional”. La saga de denominaciones para sus firmas demuestra que Balenciaga, además de ser un genial creador de siluetas, fue un sabio empresario de la moda. Y además los ardides incorporados según las “Medidas de emergencia” fueron trasladados a otros nuevos proyectos: EISA B. E. Costura en Madrid y en 1937 dispuso una tercera casa de costura en Barcelona.
Ante el estallido de la guerra civil española, se radicó en París en el número 10 de la Avenida George V y desde allí se ocupó también de las tiendas españolas . Vivió junto a su pareja, el franco polaco Wladzio Jaworowski d’ Attainville.

Los aspectos de la biopic dialogan con la serie sobre Balenciaga dirigida por Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga y protagonizada por Alberto San Juan que en 2024 se estrenó desde Disney Plus y ahonda en los contextos políticos y económicos vinculados a la moda, el nazismo y la vida sentimental del creador, dando visibidad al al gran amor de Cristóbal.
El libro revisita las influencias de otros diseñadorxs, en su mayoría mujeres- las Callot Sisters y Vionnet fueron algunas de ellas- , sus innovaciones en la construcción de siluetas y volúmenes, su modo de interpretar al estilo español (de las chaquetas de toreros, lunares de batas de cola a las obras de Velázquez y los hábitos religiosos).


Balenciaga cerró sus casas de moda en 1968 y murió en 1972, a los 77 años; es un secreto a voces que una de sus clientas más fieles, la condesa Mona von Bismarck, se encerró varios días en su habitación a llorarlo y rodeada de sus atuendos favoritos con la etiqueta Balenciaga.
La firma permaneció en cautela de sus herederos por un década y luego la vendieron a la empresa farmaceútica alemana Hoechst AG, que traspasó el acervo a los perfumeros Jacques Bogart. De ahí surgió la designación de un diseñador y sucesor de diseño formado en alta costura llamado Michel Goma, quien comenzó a rescatar y reversionar los archivos.
Lo siguieron las creaciones góticas de Josephus Thimister, Nicholas Ghesquiere y luego, Alexander Wang. Los aportes de Balenciaga a la moda del siglo XX y XXI se hicieron eco del estilo español, de las capas cortas influenciadas por las chaquetas de torero, a los volados de las batas de cola. Aunque el creador se despojó de adornos y de excesos cuando ideó las blusas sin cuello, los vestidos saco , los camiseros, las túnicas y los abrigos cuyas morfologías resultan revolucionarias aún en el siglo veintiuno-.
El actual nuevo furor de Balenciaga, refiere al street wear con guiños de alta costura a la cultura pop ideada por Demna Gvasaglia, un diseñador de Georgia- surgido de la semana de la moda de Tibilisi- , también creador de la firma Vetements junto a su hermano Guram y quien renovó los modismos de la marca. En ocasiones recurrió a homenajes paródicos de la alta costura tradicional, porque las pasarelas se mudaron a las plazoletas de París, o bien se reemplazaron por fotografias de estilos espontáneos y emularon algunos clichés de las red carpets. La colección “Pequeño libro” según la editorial española Blume aborda además a Balmain, Burberry, Mc Queen, Gucci, Givenchy Y Vivienne Westwood, entre otros, al tiempo que ofrece nuevos aires para los seguidores de la moda, con textos eruditos y precios democráticos.

