Homenaje al guardapolvos: emblema de la educación pública

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En el contexto de la crisis económica y la lucha sobre el presupuesto para la educación pública de 2024, la directora de la carrera de Diseño de Indumentaria, Verónica Fiorini (FADU, UBA), planteó  junto a otros docentes homenajear al guardapolvo como símbolo de los valores de igualdad, integración y acceso a la educación gratuita en todo el país.

 Inicialmente se exhibió  en la feria textil  Emitex 2024, para luego instalarse en  el hall central del Pabellón de FADU, UBA (Intendente Güiraldes 2160, Ciudad Universitaria), donde aún se lo puede apreciar. 

 Las premisas y consignas que los directores de las cátedras  Moragues, Fiorini, Saltzman y Kuc  transmitieron entre sus estudiantes plantearon los siguientes disparadores: ¿Cómo pensar los guardapolvos? ¿Qué rol cumplen en nuestra sociedad?

Uniforme democrático para la educación en las aulas, el delantal no sólo democratiza, cubre y conserva la ropa, además, es un elemento marcado en el ritual de cada fin de ciclo.  Intervenciones, marcas y señalamientos aparecen a finales de cada año.

Se atribuye el uso del primer guardapolvos al día de 1915 en que  la maestra porteña Matilde Filgueiras de Díaz quien sugirió a sus colegas, los padres y madres de sus estudiantes vestir una prenda que iguale para evitar diferencias.  En su carácter democratizador, el guardapolvo devino un signo patrio y  un invento argentino. En 1942 su uso pasó a ser obligatorio. Por su relación con la higiene y los delantales médicos, el color escogido fue el blanco. 

Como plantea Inés Dussel (2020) los códigos de vestimenta fueron importantes en la formación de la escuela pública, de la ciudadanía e, inclusive, del buen vestir y el estilo. El concepto de pertenencia colaboró a la expansión del sistema educativo. El uso del delantal blanco asume, como plantea El Museo de las escuelas,  diferentes sentidos acorde a la época: homogeneidad, inclusión, higiene, pulcritud, disciplinamiento, decoro, igualdad y defensa de la escuela pública. El delantal funciona como una cobertura y protección de nuestra ropa cotidiana  y nuestro cuerpo. El modelo más antiguo era sin botones,  cruzado  y atado  a la cintura. 

Los proyectos de Indumentaria en FADU/UBA rememoraban experiencias y materialidades en la escuela. Uno de los casos es el delantal que cita las hojas de los cuadernos  Rivadavia. El nombre de la marca aparece  bordado en los márgenes de la prenda. A los lados podemos apreciar el detalle de  dibujos,  garabatos y escritura que recuerda el ejercicio de la pluma y la tinta.

El doblado del papel, simulado mediante tablas y pliegues textiles también juega con la técnica japonesa del origami.

Los pliegos y  las tablas se recortan y reestructuran para dar lugar a nuevas siluetas. La construcción de los cuellos agrega un toque de fantasía a estas piezas que se convierte en un palimpsesto de citas a la escolaridad y la historia de la indumentaria.

Inclusive: ¿por qué no realizar un guardapolvo que abrigue? ¿0 una campera que sea un delantal? Uno de los proyectos presentaba una puffer jacket (“campera plumona”) que lejos de constreñir la figura es un sobretodo para protegerse del frìo y el viento de la temporada de invierno. En uno de sus costados cuenta con un detalle en un bolsillo de garabatos y grafismos bordados que recuerdan los dibujos y croquis en tinta con el uso de la pluma escolar. El pequeño bolsillo en el pecho del lado izquierdo recuerda el mismo bolsillo que en el delantal clásico.

A su vez, los diseños convocaron a la reflexión con frases alusivas al contexto: “Con la lucha de hoy cuidamos el pasado”. Los colores de los diferentes conjuntos aluden a los colores de la patria. El guardapolvo se vuelve bandera, su uso es un reclamo por  la justicia social y el acceso gratuito a una educación de calidad. Así como el delantal y el guardapolvo nos permite ahondar en qué sucede con las formas autóctonas de tejido, bordado, confección y el modo nos permite adentrarnos tanto en historias personales como en conversaciones sobre el tiempo. Cada una de las piezas abre un diálogo con el recuerdo: ¿Cómo era tu guardapolvo? 

Los estudiantes de la FADU que participaron del proyecto son: Valentina Godoy, Sofía Rodríguez Corti, Giuliana Ovando, equipo Arequipa-Bortalin, María de Catalina, Morena Ianeselli, Rocío Ferrante, Sharon Lauder, Sofía Swiderski, equipo Flores-Cueva-Oberman, entre otros.

Las imágenes son una gentileza de Verónica Fiorini, directora de la carrera de Indumentaria y Textil

Bibliografía 

Balmaceda, D. (2020) “La historia del guardapolvo blanco, un invento argentino. En La Nación. 3 de marzo de 2020

Dussel, I. (2022). La gramática escolar de la escuela argentina: un análisis desde la historia de los guardapolvos. Anuario De Historia De La Educación, (4). Recuperado a partir de https://www.saiehe.org.ar/anuario/revista/article/view/163

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