La aventura del pensamiento: un café con Susana Saulquin

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¿Qué se puede decir que no se haya dicho de Susana Saulquin?  Autora de numerosos libros sobre diseño e historia de la moda en la Argentina, ex directora de la carrera de Diseño de Indumentaria y textil en la Universidad de Buenos Aires, docente incansable en la carrera de diseño y Directora del Posgrado de Sociología del diseño que se dicta en la misma universidad y ahora, actriz. Saulquin protagoniza la vida de una corsetera en la película Las corrientes, Susana Saulquin  afirma que “no para de aprender”.

Susana Saulquin fotografiada por Adrián Simeone durante una de sus clases en la FADU circa 2011 . Gentileza: Gisela Laboureau y Adrián Simeone

En su casa de Olivos, la decoración y los muebles de sus abuelos invaden de belleza el ambiente. Entre cafés y galletitas la conversación con Susan “así es como me llama la gente que me quiere”- surgió en un feriado gris en el que hablamos sobre su extensa carrera.

¿En qué momento te interesó la temática de la indumentaria? 

-A mí siempre me interesó. Mi tía Helena arreglaba y cosía para todos. Te cuento una cosa pero para que te rías. Acabo de cambiar de profesión (risas). Un disparate. Una persona de la FADU me llamó y me dijo: “no te rías pero si te interesa te van a llamar de una productora de cine. Están interesados en darte un papel en una película”. Recién sale la película en el 2025, y mi papel es una corsetera que se llama Irma.  

-¿En qué película? 

-Se llama Las corrientes y está dirigida por Milagros Mumenthaler. Es muy interesante y la pasé bárbaro, me encantó y a ellos también. Por años de dar clases, soy tranquila, no me alboroté y entonces les encantó. Se filmó toda la película y yo tengo un pequeño papel: Irma, “la corsetera”. Francisco , mi pareja es mi manager, hace 25 años que estamos juntos. Era mi estudiante en un curso del Instituto Piazza. También fue extra en un colectivo que aparece en la película. Un colectivo que iba a Villa Luro (me río de la casualidad, es el lugar donde vivo) ¡Me divertí como loca!  Todos decían durante el rodaje “¡es la actriz, es la actriz!”

– La docencia tiene algo performático.

-Sí, sos como una actriz sólo que ahora es con el agregado de estar en la Sociedad Argentina de Actores ¡Lo que me faltaba! 

Sumaste más experiencia al CV y como actriz a los 80 años

-Yo he sido  escritora toda la vida. Me encanta haber cambiado a esta altura de mi vida. La producción tenía un gran equipo con distintos idiomas, me sentí como en Babel. 

. ¿De qué trata la película? 

-Se llama Las corrientes, me dicen “no cuentes mucho” . Es la vida de una corsetera que vive en Buenos y Aires y tiene un negocio precioso de corsetería, famoso por sus corsets. Había mucha gente para el casting pero me recomendaron de FADU. Me daban alfileres, ¡yo que no enhebro una aguja! Acá, Francisco es el diseñador. La pasé bárbaro, fue muy buena experiencia. El personaje siempre se viste monocromática: de rojo o lavanda Entonces la ropa me la hicieron a medida ¡Toda! ¿Podés creer? Un lujo. Un respeto increíble. Aparezco toda de rojo, hasta los zapatos, colores que nunca me he puesto.Todo el mundo  me decía  que me quedaba bien. Pero bueno, la cuestión es que tengo que hacer de la vida de otra persona. Finalmente interactúo con una actriz, que es deliciosa, Isabel, con la que nos hemos hecho muy amigas. ( El diseño de vestuario para el film que menciona Susana fue realizado por Simona Martínez Rivero).

En ese momento reaparece Francisco para preguntarnos por el café y acompañarnos.

– Ya habías hecho de modelo para una campaña publicitaria en 2019…

-Si, fui  modelo de Ver

Te vi en una gigantografía en Flores. 

-Yo nunca me vi, me llamaron para contarme ..

. ¿Estudiantes? 

-Sí, supongo que sí..

 ¡Tenés muchos fans! 

-Ay sí.

Francisco se acerca y muestra una foto de la campaña de Ver. “Se ve hermosa con el pelo suelto” 

-Escribiste muchos libros 

-Si, hice muchas cosas. También me llamó alguien para volver a la universidad pero como tuve un principio de surmenage, no podía fijar mucho la atención, entonces no puedo aceptar dar clases. En el cine sí porque me divierto como loca y no me pongo nerviosa. 

Dos ediciones de un libro pionero en documentar y analizar la moda en la Argentina: el primero se publicó en 1990, el segundo en 2006. Existe una edición contemporánea editada en 2019 por el sello Nobuko.

En un momento pensé en preguntarte por tus libros, pero con una carrera tan extensa quizás es interesante indagar en las lecturas que le dedicaste a la moda 

-Le dediqué toda mi vida a la moda y el diseño. Después agregué el diseño; porque la moda como palabra me da un poco de escalofrío. La moda no es lo único, es lo seriado  pero todo el mundo me conoce por la moda. La verdad , toda la vida me gustó, desde chica. 

-. ¿Cómo lo notabas? 

-Me encantan los vestidos, algo que nunca vi frívolo. Mí tía cosía, me encantaba verla y me hacía vestidos hermosos. Me encantaba siempre comprarme buenas telas y hacerme diseños. Yo nunca fui diseñadora pero me encantaba todo lo que que era ropa, lo que se usa.  Al mismo tiempo empecé a pensarlo y preguntarme ¿y por qué? Tuve las dos cosas: por un lado, los vestidos y la moda y por el otro pensar   ¿cuál es el sentido de la moda? Me hacía gracia que la gente me llamaba y me decía: “mirá quiero hacerte una pregunta de moda pero profunda como hacés vos…” 

– La moda es profunda

-La moda es muy profunda, me indigna cuando dicen que es frívola. Me vuelvo loca. Lo que me gusta es ver la forma de vestir en base a las épocas, es decir, asociar las modas y vestidos con las formas del pensar ¿Cómo pensaba la gente de esa época? Siempre me gustó profundizar en el por qué. Nunca me quedé solo con el vestido porque no me interesaba. 

– Veo que hay un acentuado interés en editoriales, podcast, para que tengan lugar las discusiones acerca del indumento, del accesorio…Pero es imposible no pensar en tu Historia de la moda en Argentina, uno de los primeros libros que se dedica a hablar de la historia de la indumentaria en nuestro país. 

-Sí, no había nada escrito. Algunas cosas no fueron tan profundas quizás porque en ese momento había que empezar ¿y con qué inicié. Con la historia. Y la primera pregunta que me hice fue: ¿Cómo es el tema de pensar las formas del vestir? No siendo frívolo. ¿Por qué la gente se va a copiar el diseño?  ¿Por qué la Argentina no tiene diseño? Me volvía loca la copia. 

– Eliminar la idea de que Argentina era todo copia. 

-Quería eliminar eso. Me acuerdo de los primeros trece diseñadores que salieron. Eran todos de la FADU. Empezó en la FADU eso de hacer los diseños. Y de inventar cosas, diseñar, lo que es original. No la moda copiada, no lo seriado. Nunca soporte lo seriado, Me encanta lo original, único… y encontré en FADU la posibilidad de desarrollarlo y mucha gente talentosa. Quería saber porqué se copiaba en la Argentina. ¿Por qué no podíamos diseñar nuevos diseños, nuevas morfologías? Eso siempre me encantó. 

– Una discusión que aparece mucho en la historia del arte.

-El arte es juego, sentido y humor. Es algo que siempre repito. Porque realmente el arte es fundamental. El juego, tomar el arte como el juego y el sentido del humor también. El humor es inteligente, te da la posibilidad de cambiar y de estar pensando siempre cosas nuevas. Eso es fantástico. Que el arte pase al frente. Ahora es más importante. 

-Ahora percibo  mucha reflexión  alrededor de la moda

A lo largo de estos 40 años hay muchas figuras, por ejemplo, Victoria Lescano. Las dos salimos en una producción de moda para la revista Galera, en un especial dedicado a la moda. La admiro, es fantástica. pensadora, escribe bárbaro… Me pone contenta también cada vez que aparece gente nueva. Con decirte que cuando agarro un libro y digo “qué lindo lo que aparece acá ¡Ay no! me citan”. 

En un momento planteás temas de moda en historia del arte…siento que hay un cambio 

-Sí, hubo un “clic”. Empezaron nuevos pensadores. Había mucho prejuicio con la moda

– Si tuvieras que recomendar  a una persona que se está formando o está interesada en el diseño, ¿qué lecturas recomendadas? Que son indispensables para pensar el indumento

-Siempre me gustó la historia, me fascinó la filosofía, la antropología también. Todas las disciplinas. Quizás parezca disparatado pero no importa el campo y la disciplina en la que avances siempre que tengas en tu cabeza la posibilidad de que se pueda hacer una unión. No importa que sea antropología, filosofía, gramática. En cuanto a las lecturas no puedo decir “leé esto  o leé lo otro”, prefiero sugerir abrir el campo a diversas lecturas. Luego ellas te llevan a lo que querés…es increíble. Cuando aparece el tema, el maestro aparece también. Los libros son maestros. Eso que leés es lo que necesitas.

-Uno encuentra influencias en cualquier lado…

-Hasta en recetas de cocina. Mientras estés abierta. Hay que estar abierta a lo nuevo. Es una aventura. Porque vivir es una aventura.  Nunca hay que dejar de aprender ni decir  “ya está”. 

¿Cómo ves en este momento  al campo de los Estudios de moda? 

-Interesante. Yo siempre fui fan de la FADU. Pero muchas universidades, en la de Palermo- UP-, por ejemplo, empezaron a tener profesores de la FADU y fue fantástico. Y aparecieron nuevos campos, nuevas relaciones. La FADU estaba cerrada. Cuando se abrieron las compuertas fue muy fuerte y lindo. 

-El escenario se amplío y aparecieron nuevos temas y voces

-Considero que hay gente muy inteligente con otras miradas. Ahora hay que tener cuidado con las copias. Cuidado de que la inteligencia artificial no agote ni clausure la posibilidad del pensamiento. Lo que me preocupa en el futuro es eso.  Es una aventura pensar y no concibo que la aventura del pensamiento esté clausurada por la tecnología. El pensar tiene que ser artesanal. 

-¿ Dirigís un Posgrado de Sociología de la moda?

Sí, con Gisela Laboureau . Ella me cuida mucho, es muy brillante y nada pagada de sí misma. A mí me costó al principio  la sociología y me anoté en antropología. Que va de lo general a lo particular. Mis hijos eran chicos y no podía terminar el libro que estaba escribiendo. Eduardo, mi hijo menor me dijo; “mamá siempre hablás de la seguridad, la seguridad está en vos mismo”. Y mis libros siempre terminan así, con un homenaje a su reflexión. No sé cómo terminamos hablando de esto…

A partir del tema de la apariencia como algo que se construye: ¿cómo percibís el uso del instagram  en relación a ese tema?

-Me condenaron mucho por mi ensayo La muerte de la moda , dijeron  que me anticipé mucho…Yo no tengo instagram. Hablo mucho con mi nuera de esto. Ella me dice cómo puedo pensar en las tendencias sin tener instagram y es que yo no lo sacó de ahí  porque si yo sacara de ahí… Cuando viajaba siempre miraba cómo estaba vestida la gente, en busca de  interpretaciones de las tendencias. La verdad es que trabajé mucho. Siempre me apasionó, no me cansé hasta que  mi cabeza dijo “basta”. No quiero pensar por un tiempo. Daba clases varias veces: mañana, tarde y noche. La docencia también tiene eso: el encuentro con el otro. Puede ser agotador. No es lo mismo estar con 20 personas o 100 personas. En FADU teníamos 400 personas. Las daba clases. Tengo mucha energía pero necesitamos mucha más. 

 -¿Qué diseñadores ves hoy que te entusiasmen? 

Me encanta Min Agostini. Ella es arquitecta y, además, diseñadora. El día que empecé a filmar me llamó para ir a la embajada de Arabia.  Me quería  hacer el vestido para el día de la presentación. Min es muy buena, cada vez mejor., ¿viste que mis vestidos están en el museo? En IDA, que lo armamos en 2013.

¿Los donaste o están en comodato? 

-Los doné. Como será que un día tenía que ir a un casamiento me acordé que los había dado a IDA. Wustavo Quiroga vino, miró y se llevó bastante. Se quedó toda una tarde. Él va a  ver a las diseñadoras y le dan. Yo sólo tenía vestidos y le encantaron. Tengo también hermosos tapados. Era la época en la que tenía más. Esperá, esperá… (se levanta para ir a buscar un tapado) 

– Hermoso, llegamos al punto en el que sacamos la ropa. 

-Acá se ve el nombre en la etiqueta: Vero Ivaldi. Tengo un tapado divino. (Muestra un tapado con un pantalón a juego. En color verde aguamarina y con el interior forrado en una textura roja) . A veces me quieren regalar y yo no quiero.

Francisco se acerca y menciona que la camisa que viste ese día es de Pablo Ramírez.

¡Ah! ¡Pablo Ramírez! ¿viste que Francisco es mi manager? La camisa me la regaló Pablo. Antes lo veía más seguido. Pablo es bárbaro. También están Camila Milessi  y Emiliano Blanco de Kostüme, muy unidos con el arte. No es ropa de tendencia, hacen cosas muy piolas. Todos ellos son mis referentes, en una época los invitaba a las clases. 

¿Y acerca de los museos de moda? ¿A cuáles volverías? 

El Victoria & Albert es mi favorito. Fui justo para ver la muestra de surrealismo. También el Museo de la Moda de Yarur Bascuñán, en Chile . Cuando fui me llevaron cinco pisos para abajo. Cada piso tenía algo diferente. No puedo creer lo que viví, creo que me filmaron en esa ocasión. Ese museo es maravilloso.  El museo de la Moda de Madrid, por supuesto. El Museo del Prado. El museo del Louvre también. En un momento yo trabajaba en el INTI en tendencias y me compraba los catálogos. He viajado mucho porque me dejaron elegir: Berlín me encanta o Londres, que siempre me gustó más que París.

¿Y acá? 

-Yo soy fan de Argentina. Duelen a veces muchas cosas. Hay mucha creatividad. 

.¿Qué desafíos y oportunidades ves en el campo de la indumentaria y de la moda? 

-Me parece interesante el desafío de que cada vez uno pueda crecer más para buscar su esencia. Y en la medida en la que conozcas más, crees más y diseñes más, la esencia aparece. Es lo más importante de las personas, lo que sos, lo que querés ser… Me parece que es el futuro. Ahora que se abrieron tantos campos , quienes lo sepan tomar y no se abrumen van a crecer. Veo el futuro muy promisorio en relación a esto. Cada vez las personas pueden ir encontrándose más. Soy positiva. Siempre creo que todo va a ir mejor. 

Entre sonrisas, nos despedimos. A los 80 años se puede empezar un nuevo rumbo, las ideas surgen aún cuando leemos una receta de cocina, y las prendas de los amigos siguen habitando nuestros armarios, siempre listas para abrigarnos y acompañarnos a un estreno. ¿Por qué? Porque en palabras de Susan: vivir es una aventura.

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