Leer está de moda

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La actriz Louise Brooks, emblema del cine mudo y de la estética flapper, (también musa de Adolfo Bioy Casares) junto a sus libros en un set de filmación.



En los últimos años, los libros han conquistado el mundo de la moda. Basta con mirar las marcas más reconocidas globalmente para encontrar guiños al mundo lector: de los bookcharms de Coach o la Book Tote de Drácula, diseñada por Jonathan Anderson para Dior- son dos objetos que se viralizaron casi simultáneamente en redes sociales. Si bien los casos pueden sugerir una mera estetización de la literatura nos encontramos ante un panorama más diverso.

Charm de lectura en colaboración de la firma “Coach” y “Random House
Tote bag tributo a la novela Drácula, por Dior.


La moda y la literatura no son para nada ajenas, de hecho son incontables las múltiples relaciones entre ambas. Desde escritores con gran talento para referirse a la moda hasta diseñadores que citan haberse inspirado en grandes libros para la realización de sus colecciones. Estas colaboraciones han generado piezas de indumentaria menos obvias, donde lo literario realmente aparece como una evocación y no una mera reproducción de cubiertas o de títulos sin contexto.

En este sentido, quizás menos conocida pero no por eso menos relevante es la colección de 2024 de Anna Sui, cuyo desfile tuvo lugar en The Strand Book Store en Nueva York, donde los diferentes looks se mimetizaban con las torres de libros por sus estampas y colores. La inspiración para esta edición se basó en varios elementos: el primero, en el personaje de Miss Marple de las novelas detectivescas de la prolífica Agatha Christie. El segundo, en las portadas de los libros de Virginia Woolf: sus colores y motivos fueron inspiración para los diseños tanto de las estampas como de los tejidos de punto.

Escena del desfile de Anna Sui en la librería de usados “The Strand” y homenaje a “Miss Marple”.

Estilos en la colección de Erdem, verano 2025.


Erdem Spring Summer 2025 es otra colección que tomó inspiración de la literatura, específicamente en The Well of Loneliness, la emblemática novela de la historia de la literatura queer, escrita en 1928. Allí se narra la relación entre dos mujeres, de las cuales una vive como un hombre, una dinámica tomada de la biografía de su autora, la Radclyff Hall. En esta colección el diseñador juega con las nociones tradicionales de lo femenino y lo masculino en la indumentaria para contrastarlos y combinarlos, mezclando trajes de corte tradicional con motivos florales en pedrería.

El marketing y la invitación a la lectura según Miu-. Miu

En la misma línea encontramos eventos o actividades también generadas desde la moda, como fue el pop-up de Miu Miu de Summer Reads en 2024. En este sorprende la explicación misma que ofreció la marca “En línea con el compromiso de Miu Miu con el pensamiento y la cultura contemporáneos, los libros son los protagonistas de Summer Reads, una serie de iniciativas especiales que tienen lugar en ciudades seleccionadas de todo el mundo.” La palabra “contemporáneos” destaca especialmente, puesto que de los tres títulos ofrecidos el más nuevo tiene más de cincuenta años. Las lecturas propuestas son diversas, distintas y rupturistas -cada una en un sentido particular-, pero enmarcarlas en una reivindicación de la historia de la literatura hecha por mujeres quizás hubiera sido más apropiado. Es entonces que uno se permite problematizar estos eventos, o por lo menos repensar la
coherencia entre los textos y las propuestas.
Es claro que ocurre entonces un doble movimiento de estos campos culturales: por un lado, los casos ya mencionados de expansiones de la moda hacia el mundo editorial; pero también crece el interés de este mercado por las temáticas de moda.

Por otro lado dos ejemplos locales diferentes reflejan un nuevo panorama en ciernes: la aparición de la librería Le book marque, orientada a arte, moda y diseño- está situada en Nicaragua 4914-, y la consolidación de la a colección Estudios de Moda en el contexto de la Editorial Ampersand. A nivel local, también corresponde mencionar el Club de lectura de moda ( ideado por las sociólogas de moda Gisela Laboureau y Laura Zambrini) para el Museo del Traje – y que persiste a pesar de su cierre oficial dentro del marco de la Colección de Moda del Museo Histórico Nacional-.

Una marca nacional que incursionó en lazos con la literatura es Lulú Martins, que junto con la estilista Jimo Soriano, crearon el club literario con lecturas muy variadas que van desde Boquitas Pintadas, de Manuel Puig a Un verano sin hombres, de Siri Husvet.

Como se dice en ocasiones ” la gente no quiere leer sino haber leído”.” En la misma línea, ahora no sólo es importante haber leído, sino también parecerlo, por lo que surge el library chic, otra de las microtrends que se mencionan en redes sociales y en publicaciones de moda. En febrero de 2026, Vogue publicó From the Runway to the Book Club—How Literary Chic Became the New Prep,- entendiendo como prep (o preppy) al estilo que se popularizó en los campus estadounidenses luego de la Segunda Guerra mundial. En ambos estilos se repitieron varios elementos: las camisas en colores clásicos (azul marino, gris, blanco), el uso de mocasines, los ineludibles anteojos de marco grueso, pocos accesorios y texturas nobles como lana o cuero. Esta nueva tendencia propone a la lectura más como una performance más que como un acto, ya sea individual o colectivo.


Al mismo tiempo, hay algo esperanzador en algunas de estas manifestaciones: en un contexto de fuerte anti intelectualidad y crisis de las instituciones educativas es interesante apreciar cómo la moda intenta sumergirse en estos mundos. Además, en muchos de estos ejemplos hay algunos puntos en común: los autores de las obras referenciadas suelen ser mujeres.

En este sentido, es posible pensar que los últimos años de feminismo han logrado la tarea de reivindicar y legar a las generaciones más jóvenes a las grandes escritoras que han dejado su huella en la historia de la literatura como Jane Austen o Virginia Woolf. Como ya sabemos, la moda responde a los cambios y transformaciones culturales; a veces con más cinismo que otras. En este caso, se recomienda consumir estas manifestaciones con cautela, puesto que nada que se encienda tan rápido en redes sociales puede ser tan inocente. Pero también queda la pequeña ilusión de que estas piezas de moda abran discusiones más grandes en torno a la lectura y la escritura.

Monroe fue fotografiada en 1955, leyendo el Ulises, de James Joyce. Pero es vox populi que además participó como oyente en una cátedra de literatura, vistiendo un par de jeans Levi’s 501.

La autora del texto para SucesosdeModa , realiza un Club de Lectura en Mandolina Libros – ver el flyer superior con un guiño a Audrey Hepburn en sus excursiones a la Librería pública de Nueva York.

@srtahelga es diseñadora textil, estudió diseño comunicacional y cursa el doctorado de diseño en la FADU.

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