Treinta años fueron necesarios para dar un paso magistral en la carrera de uno de los diseñadores fundamentales en la escena nacional. Martín Churba, exponente del Nuevo Diseño Argentino, viene marcando el pulso del diseño desde finales de los noventa, la década amada y odiada por quienes pudimos ser parte de ella.
Los noventa nos dejaron un sacudón de arte y cultura, directamente proporcional al desastre económico y social que tanto hoy resuena en la actualidad. Es que las décadas son cíclicas y no es sólo el corsé o la baguette bag lo que vuelve, es también la crisis económica y el mirar para afuera descuidando el verdadero capital humano y cultural de estas latitudes. Sin embargo, en las crisis , Martín Churba pudo deslizarse entre las dificultades del contexto político y económico y se asentó como el exponente del diseñador con proyectos humanistas y colaborativos (La Juanita y Tejedoras de la Puna fueron algunos casos). En dos mil uno, dio sus primeros pasos como diseñador solista. Luego de haber marcado el camino con Trosman Churba y sus inolvidables vestidos de canutillos de colores estridentes sobre materias primas artificiales, decidió crear Tramando, firma que por más de veinte años supo ser el faro del trabajo de autor con acento en el arte y en lo afectivo. Impulsor Del Nuevo paradigma que hizo de la experimentación y las estampas su manifiesto, como dijo nuestra crítica de moda en una nota realizada para Las 12, ya desde 2012 el diseñador dejaba en claro que el lujo tenía que ver con que las prendas tienen una historia, una materia única y que se hacen a mano.
El gesto rupturista de no ceder ante los textiles económicos que provenían de otros países le permitió tejer redes con comunidades locales en distintos puntos del territorio argentino para crear vestibles únicos, amigables con el medio ambiente, duraderos y sobre todo bellos. Quien alguna vez vistió un Tramando sabe que los cumplidos no tardan en llegar, no importa en qué momento se hayan confeccionado o, como dicen ahora, en qué momento se lea esto.

Maples. Foto: Galería Herlitzka
En dos mil veinticinco, da sus primeros pasos como artista visual. En realidad como artista visual consagrado por el Sistema del Arte, porque el gesto artístico lo viene manifestando desde sus primeros años como actor, en cada uno de sus desfiles performáticos, en las incontadas excusas para mostrar moda en museos o galerías de arte y sobre todo en la experimentación formal con materialidades provenientes del universo de la plástica. Es ahora por fin la Galería de Arte quien lo invita a crear piezas de arte para la ocasión. Así, Churba se vuelve a asociar con representantes de otras provincias para materializar su instinto afectivo en línea con el arte: Tsufwelej se apoda el trío que completan Fidela Flores, artista tejedora wichí del Chaco salteño y Candelaria Aaset, artista y curadora radicada en Tilcara.

Es Herlitzka & Co. quien le cede un espacio desde el 28 de mayo hasta el 23 de julio para mostrar sus once monocopias en tonos negros, grises, azules con destellos amarillos y naranjas, transparencias que flotan en el ambiente de paredes blancas y pisos de pinotea. En contraste se contemplan los tres maples de amplias dimensiones intervenidos en colores metalizados, retomando las tensiones con los materiales cotidianos y esas nuevas vidas que Churba supo darle a todo aquello que se consideraba descarte. Cierran la propuesta los chaguares de casi dos metros de ancho serigrafiados que no sólo ponen en valor la preciosura de esa técnica ancestral, sino el trabajo mancomunado de tejedoras e hilanderas de nuestra puna.
La historia de la moda se resignifica constantemente. En pleno momento de la invención del sistema de la moda en Francia, a mediados del Siglo XIX, un costurero se escindía a la categoría de diseñador en línea con el artista genio para habitar un nuevo modo de ser en el universo de la moda, habilitando así un recorrido que sigue marcando modos y modismos en relación con el gesto de vestir a un otro u otra. A un cuarto del siglo XXI, en Argentina, un diseñador se proclama artista para simplemente evidenciar que el gesto creativo, rupturista y vanguardista excede los límites de lo que se considera arte. Es simplemente un modo de ver la vida y de accionar en coincidencia, como supo decir en una entrevista pasada:” arte es aquello que está dotado de una capacidad de asociación a través de la metáfora, de la imaginación que nos permite entablar una relación con eso que vemos”.

