El músico y productor musical, también redactor y creativo publicitario, nos comparte los indispensables en la trama afectiva de sus atavíos . Su banda, denominada Placard @placardismo, presentará su nuevo disco el próximo 28 de junio en el Centro Cultural Matienzo.


“El colgante con la piedra amatista llegó a mi en un momento muy particular. Había sufrido el robo completo de mi estudio de grabación y, tras ese episodio nefasto para mi vida y para mi corazón, conocí a un montón de gente que me ayudó de mil formas distintas: desde organizar un recital a beneficio, donar dinero, prestarme instrumentos, hasta regalarme herramientas para poder volver a grabar. Una chica llamada Sofía me hizo una donación. Hablábamos un montón fue muy gentil y me contuvo. Ese collar me lo dejó para que acompañe. Desde entonces lo tengo conmigo. Aparte, tiene para mi un sentido total de protección en relación a lo que hago y lo que voy a hacer”.

El echarpe con brillos es algo que heredé de mi madre y ella, a su vez, lo heredó de su madre. Así que, mi abuela amaba brillar, mi mamá ama brillar y yo también. Es un bien muy preciado que luzco a veces en shows en vivo y, otras veces para salir, siempre llevando conmigo algo de mi y las mujeres de mi vida. El brillo es tan importante como la oscuridad y hay que llevarlos encima”.

La remera negra de The Flaming Lips es un tesoro que me regaló la misma banda cuando vinieron por primera vez en 2011. Tuve la suerte de ganar un concurso para bailar en el escenario junto a ellos durante todo el show. Los conocí, hablamos, y todo eso me dejó una especie de lección sobre la gratitud, la estética y, sobre todo, sobre el camino propio. Es una banda marcada completamente por una búsqueda personal, colorida y no sé si futurista, pero sí profundamente psicodélica. De una psicodelia que atraviesa lo que creemos que está bien y lo que creemos que está mal. La ironía de todo esto es que, viniendo de una banda tan viajada con respecto a la mente y los colores, yo haya elegido una prenda negra con letras blancas, que por su diseño parece de una banda de heavy metal. Pero esa fue la estética que eligieron para esa gira”.

“La camisa escocesa es una prenda que heredé de mi padre. Se mantiene perfecta a través de los años; suelo coserla de vez en cuando. Algo que me cautiva mucho de ella no es solo su textura y su forma, sio una mística propia que tiene impregnada. El la usaba cuando tenía 18 años, y yo la empecé a usar a los 15. Esa prende resiste el paso del tiempo y es de Perú, Mi padre la usaba para atravesar los campos de Ancash, y también par air al monte a ver bandas de cumbia peruana como Los Mirlos. Hoy, esa camisa sigue en Buenos Aires, conmigo. Es uno de los grandes tendidos generacionales que tengo con mi historia viva”.

