CASA DE CRIADORES: la moda indie en San Pablo.

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La línea de tiempo de esta recopilación de textos,en su mayoría derivados de mis crónicas de moda publicadas en el diario Página 12- Suplemento Las 12- y en La Nación Revista, se sitúa entre 2005 y 2022. Fueron clasificados según las coordenadas geográficas, los modismos, los artilugios y los pequeños gestos observados en las pasarelas no hegemónicas “antes de Instagram”. Unos y otros responden a la premisa de indagar en los modismos indumentarios regionales y en las señas particulares de las semanas de la moda alejadas de los dictámenes de la moda oficial que me invitaban a asistir como periodista de moda. Secretamente denominé a mi proyecto “el lado B de las pasarelas” y también: “Mis viajes por las capitales antimoda”.

En “Campo de Marte” y en el front row del desfile de Weider Silveiro

 Puertas adentro de un hangar del aeropuerto Campo de Marte, la pasarela para helicópteros que intenta burlar al tráfico de San Pablo y ejos del ronroneo mecánico de sus hélices, se sucedieron 16 colecciones de moda con prédicas para el invierno 2016 según las premisas éticas del Ciclo Casa de Criadores. Durante cuatro noches, cuando los relojes marcaron las 21, vestido con sus  bermudas blancas y una camisa al tono con tachas y zapatillas, el periodista y productor André Hidalgo abrió las puertas del hangar.  Así, dio paso a los estudiantes de las universidades de moda de diversas regiones de Brasil, los compradores de las lojas multimarca que abundan en San Pablo, los seguidores de la moda y los periodistas.

El protocolo de cada edición del ciclo donde en sus comienzos supieron participar Ronaldo Fraga y Alexander Herchcovitch indaga en locaciones históricas de la ciudad (se desplazó por el gimnasio de Pacaembú, por el viaducto Chá, la galería Prestes Maia y por el Parque Memorial de América latina sin abandonar su constante diálogo con los músicos, performers y DJ ni renegar de las alianzas necesarias entre los diseñadores del underground y la industria ).

Kimono por Weider Silveiro
Mono azulino y peluca por Silveiro

Para mi deleite, la metodología de Casa de Criadores admite cuatro desfiles diarios y en continuado. En el backstage dispuesto en el segundo piso, el calor de los secadores de pelo y las bombitas estilo camerino de divas plus, las planchadoras parecían multiplicar los 35°C que en esos días marcaba el termómetro. Sin inmutarse, el peluquero y maquillador Max Weber aplica tintes azulinos y castaños en gestos pictóricos tanto en el pelo como en los labios de quienes modelaron la colección de Rober Dognani, que indaga tanto en el protocolo BD&SM como en ironías de la cultura del lujo. Las modelos predicaron un manual de estilo que remixaba vestidos y blusas de paillettes, lazos de cuero superpuestos en la cadera y corpiños con cintas bondage (esos que también se podían vislumbrar en las vidrieras de las lencerías de lujo de la rua Oscar Freire). Además de vestir pantalones deliberadamente rotos se abrigaron con capas símil frazadas –¿un gesto de denuncia ante el aumento de quienes duermen a la intemperie en las ruas y aun frente a la nueva tienda de diseño consagrada a ropas y objetos en blanco y negro en Santa Cecilia o en la chiquérrima zona de Jardins? Mientras que el diseñador Weider Silveiro irrumpió con una colección de realización tan nívea como impecable: de vestidos largos a catsuits con telas caladas cuál redes románticas plus kimonos y túnicas de seda con exquisitas flores de cerezo. Como gesto invernal irrumpió una modelo portando un mono corto de lana azulina y una peluca negra tan surrealista como maximalista y asomaron vestidos de pura lana blanca y naranja; unas y otras llevaban gafas hippies de marco blanco y maquillaje kabuki con matices paulistanos. Desde una colección de vestidos y camisas con jabot ornamentados con bellos prints florales pintados con acuarelas, Karin Feller ilustró un caso de diseñadora cobijada por el programa Brazilians to Be, al tiempo que los atuendos celebratorios de la escena drag ideados por Fernando Cozende  emularon cisnes. Mientras que desde París trascendieron las renuncias y los despidos en el mercado del lujo –en Dior y Lanvin–, y la crítica de moda debate sobre los modales nada humanistas, en esa encantadora e itinerante casa para los creadores de moda de San Pablo, el diseñador Tarcisio Brandao, 24 años, además de llevar a la pasarela un hombre pájaro vestido con una sunga, y una escarapela colosal con los tonos de la comunidad LGTBQ, advirtió desde la espalda de un modelo desnudo: ” El fast fashion mata”.

El texto por v.l fue publicado en La Nacion revista, 22 de noviembre de 2015

Las fotografías corresponden a Marcelo Soubhia para Prensa de Casa de Criadores

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