La icónica diseñadora es la artífice del Festival Mujeres Tierra Roja, cuya sexta edición -realizada en noviembre de 2024 en Misiones- se refirió a la selva como medicina natural y reunió tanto a alquimistas de la cocina, hadas sanadoras, manos verdes campesinas, floricultoras, yuyeras y productoras de cosmética natural.
Ya lo dijo el antropólogo Joseph Campbell, hablando del monomito: cada tanto, todos empezamos un viaje del héroe hacia lo desconocido, ese camino de 12 pasos entre el mundo común y el mundo especial. Principiantes, aceptamos un llamado a dejar la vida conocida; vamos superando pruebas y terminamos en el punto de partida, transformados, con un elixir para compartir en el mundo común. Ahí llega la celebración. El camino del héroe es una buena explicación para el giro creativo de Miuki Madelaire. De adolescente, dejó Posadas para estudiar diseño en Londres; poco después, en Buenos Aires, supo causar asombro como reina del corset, del glitter y de altos shows de drag queens; más tarde montó una productora artística de eventos entre Miami y Buenos Aires; pero siempre volvía a su tierra colorada para recargar baterías y buscar inspiración. Hasta que un día, en 2017, fue nombrada Embajadora Social, Cultural y Artística de Misiones en el Mundo por la Cámara de Representantes provincial.
Entonces, la embajadora Miuki trenzó su melena vikinga, cambió las botas de vinilo por un traje de guardaparques y puso su creatividad “en función del servicio social”.

¡El elixir para compartir!
La celebración tiene lugar una vez al año: es el festival Mujeres Tierra Roja, creado, dirigido y producido por Miuki Madelaire, Embajadora de las Misiones.
MTR celebra el rol de las guardianas de ese útero de suelo colorado que comparten la Argentina, Brasil y Paraguay. Desde 2017, en Posadas, mujeres de tierra roja intercambian conocimientos para proteger la biodiversidad, vivir en bienestar y revalorizar la cultura local, con vistas a un futuro exuberante y sustentable a la vez. “MTR es folkie, es fresco, es nerd, es feérico”, suele enumerar Miuki.
Hace muy poco, el 17 de noviembre, tuvo lugar la sexta edición, en el Jardín Botánico Alberto Roth, a la vera del río Paraná.
El tema de cada festival lo marcan las científicas invitadas, con sus disertaciones en el auditorio: este año fue La selva, medicina natural. A partir de ahí, todo es narrativa transmedia, y amplifican el mensaje distintas tribus del bosque nativo: hay custodias del legado mbyá-guaraní; hechiceras tecnológicas; alquimistas de la cocina; hadas sanadoras; manos verdes campesinas, floricultoras, yuyeras, ninfas de la belleza o productoras de cosmética natural… Y, claro, sí, manos mágicas que diseñan, cosen, estampan, tejen, engarzan y reciclan. Con ustedes…
El glamour de la Tierra Sin Mal

Vestido de fiesta realizado por Estudiantes de la Escuela Provincial de Educación Técnica y en tributo a la mariposa de la región mesopotámica.
Tintatierra, por Victoria Yoguel. “Las tintas están vivas y nos permiten reescribir”, dijo la artista y diseñadora textil residente en Oberá, y conquistó a los participantes de su taller La tierra colorada, el pigmento original. Después de un recorrido audiovisual por la historia de la tierra colorada como pigmento para textiles, papeles y más, dispuso sobre una mesa cuencos con tinta de tierra a base de agua, papeles blancos de descarte, e invitó a mojarse los dedos, las manos, y abocarse a una genuina impresión digital. En menos de media hora, los papeles se llenaron con imágenes que podrían ser de cualquier era, aunque la tinta tierra le garantiza un toque rupestre. La inteligencia artesanal de nuestros ancestros sigue ahí.
Victoria fundó Tintatierra en 2017, una plataforma de arte, diseño y naturaleza donde crea, investiga y da talleres. IG: @tintatierra.obera @victoriayoguel

IG: @tintatierra.obera @victoriayoguel
Estudiantes avanzadas de la Escuela Provincial de Educación Técnica N° 2. Por primera vez, se presentó la única escuela pública de Misiones que enseña indumentaria. Sonaban las chicharras, el cielo se ponía rosa y avanzaron las modelos bajo los árboles. El desfile se llamó “Orgánico” e incluyó trabajos del nivel 3 de la tecnicatura. Interesantes, los prototipos de suprarreciclaje (upcycling) de denim: bien usables, con muchas horas de trabajo visibles y una idea potente de diseño. Géneros descartados que son retomados con mucha dedicación, para pasar a ser piezas únicas. Otro concepto de orgánico: los estampados de flora y fauna regional, como los vestidos de fiesta con la mariposa 88, monumento natural provincial.

La EPET N° 2 cuenta con nivel secundario (con orientación en indumentaria) y también con una Tecnicatura Superior en Diseño de Moda y Producción de Indumentaria.
IG: @tecmodayproduccion
Hallazgos en la feria sustentable. Entre orquídeas in vitro y tinturas madre de plantas medicinales, la moda misionera se las arregló para llamar la atención entre los stands.
Madre Selva Joyas: joyería artesanal en plata con piedras naturales (amatistas, aguamarina, rodocrosita) y diseños localistas, como el dije de mariposa. IG: madreselva.joyeria.

Ambay: prendas energéticas, sean pashminas de fibras naturales con ¡aromaterapia! O con ropa estampada con ecoprint, de nombre moderno pero técnica ancestral: son huellas auténticas de flores y hojas de la selva misionera. IG: @ambayimpresionnatural.


Ao Kate: remeras básicas con iconos de la cultura de la tierra roja: el yaguareté, el mensú, y leyendas como las de la yerba mate, el Jasy Jateré y Anahí, la flor del ceibo. IG: @aokatemisiones.
Morha Mía, ropa para chicos con fibras naturales, hecha a mano, y con un guiño al estilo formal de principios del siglo XX. IG: @morhamiakids
Mónica Shulz, tejidos a mano, recreando técnicas extendidas en la región, como telar de peine, tricot y crochet. Email: tejiditosmoni@gmail.com

Y Miuki Madelaire productora, por supuesto, que transformó el Botánico en un bosque encantado, con ninfas de pelo verde jugando a las escondidas entre los lapachos y un ballet completo dentro de una falda blanca gigante, estirándose hacia el cielo, como plántulas germinando. Mientras, sonaba “Mi pequeño amor”, el clásico de Ramón Ayala, pero grabado con la voz de la misma Miuki.

Las fotografías de Pablo Mielniczuk, Luciana Passerini y Miqueas Ricarte son una gentileza de Prensa del Festival Mujeres Tierra Roja
