Vestir el cubo blanco

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Ofrenda, la exhibición de Celina Eceiza en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires busca recuperar el hacer manual. Realizada completamente a mano por la artista,  sus  puntadas promueven un tema central en el agitado contexto contemporáneo: el tiempo. 

Vista de sala Celina Eceiza: Ofrenda. Cortesía Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Fotógrafo: Guido Limardo

Vista de sala Celina Eceiza: Ofrenda. Cortesía Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Fotógrafo: Guido Limardo

La instalación inmersiva con producción de Julieta Potenze y diseño museográfico de Iván Rosler se compone de un laberinto donde la artista propone piezas textiles, desde alfombras, telas, dibujos y esculturas a pequeñas ofrendas de diferentes tamaños. Sus obras visten y transforman el espacio convirtiéndolo en un lugar para habitar. El patchwork invita a una exhibición en cuyo montaje  todo se cosió con un hilo invisible,  que en palabras de la curadora Jimena Ferreiro:  “conserva la identidad de las persona que hicieron su oficio”.

Todo lo que vemos: paredes, piso y techos blandos del museo fueron cosidos a mano en un acto de suavización y ablandamiento. ¿De dónde surge el amor por el textil y el dibujo? Celina Eceiza plantea que provienen de la cultura y las construcciones migrantes: “El circo, por ejemplo, que se crea alrededor de una carpa. Lo que a mí me interesa de este tipo de arquitecturas se refiere  a prácticas comunitarias, a prácticas grupales. Inclusive, me invita a recordar, los espacios de juego, construir carpas”.

De esta forma, construyó cuatro espacios para transitar a partir de bobinas de lienzo, cientos de agujas, telas recolectadas como archivo de textiles y tiempo. Mucho tiempo. Creó el interior de un organismo que requirió  dos meses de trabajo. El proyecto estuvo a cargo de Julieta Potenze y el equipo de producción del museo.

Acerca de sus procedimientos artísticos, Eceiza explica: “Soy una persona que trabaja muy intuitivamente. El trabajo empezó con el pasillo. Las imágenes hasta ese momento eran difusas. Para mí,  la obra es como un misterio y la única manera de develarlo es poner el cuerpo en acción. La obra se devela cuando existe. “Considero que tengo una estructura de pensamiento semejante a un patchwork, con el gesto de poner una cosa encima de la otra. Recurrí al programa SketchUp como un collage. Aprendí lo básico y empecé a dibujar mi obra, el espacio y hubo muchos procesos complejos, si lo tengo que definir es irlo alimentando. No solo con mi propio hacer sino con la escucha de los otros”, agrega la artista.

Vista de sala Celina Eceiza: Ofrenda. Cortesía Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Fotógrafo: Guido Limardo

En el ingreso, nos recibe un pasillo amarillo donde las piezas textiles dialogan con obras de la coleccion del museo. Como si fuera la habitación de una fan aparecen “posters” en las paredes blandas que recrean una galería del acervo del museo con artistas a quienes rinde homenaje: Germaine Derbercq, Yente (Eugenia Crenovich), Pompeyo Audivert, Alberto Heredia, Alfredo Londaibere, Melé Bruniard, Joaquín Torres García, etc.

Más adelante en el recorrido, se  accede a otro espacio donde el trazo del dibujo se mezcla con tizas pastel,  patchworks y batik. Sobre su recurso textil Eczeiza plantea: “Nunca voy muy lejos a buscar los materiales. El textil está siempre con nosotros, cuando nacemos lo primero que se hace es ponernos una  tela. De ahí que es un formato naturalmente contenedor.” 

Tanto el  universo imaginario como el ecosistema de objetos que allí residen, reflejan las influencias de la poeta uruguaya Marosa Di Giorgio. “Porque sus excesos con las palabras también me invitan a hacer lo que hago”, aclara la artista quien en 2018, escribió  El Falsificador, una novela de ficción, publicada por la editorial Tammy Metzler.

Sobre la inspiración de cada pieza, la artista recurrió al uso de latón, un material que le apasiona y supo coleccionar tanto porque se transforma al oxidarse y se destruye pero que también suele contener alimentos. A quienes me preguntan ¿cómo hago esto? les respondo: “No puedo precisar ni cómo lo hago pero sí puedo decir que le  doy compromiso. Lo alimento. Le doy lo que necesita”. La obra de Celina Eceiza invita a sumergirse en el ambiente que tiene toda la formalidad  que ofrece un juego. Un campamento de carpas como las que se realizan en la infancia y que ofrecen un reparo del tiempo y la soledad. 

Ofrenda, la exhibición de Celina Eceiza se exhibe en el Museo de Arte Moderno, hasta abril de 2025.

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