A propósito de la variación encorsetada por Daniel Roseberry del vestido negro con un escote corazón y breteles joyas (para vestir a la ambiciosa Mrs Bezos en la festichola del Met Gala 2026), recorremos una biografía del artista.

Madame X es la denominación del óleo sobre lienzo en medidas 208,6 x 109,9 centímetros, urdido en 1845 por el pintor John Singer Sargent, que integra la colección permanente del Metropolitan Museum of Art.
Su superficie exhibe a Virginie Amélie Avegno Gautreau (1859- 1915) portando un vestido negro largo drapeado y ceñido en la cintura y con la singularidad de un pronunciado escote corazón, más dos breteles urdidos con piezas preciosistas afines a la joyería y un minaudière o un abanico?en la misma mano que portaba su anillo de casamiento. Los recursos indumentarios pintados por Sargent crisparon sobremanera a quienes en 1884 vieron el cuadro en el Salón de París ( la gran expo anual de la Academia de Bellas Artes).
El gesto polémico y quid de la cuestión residió en que uno de los breteles caía y se deslizaba sobre un hombro , en un artilugio más afin a las pin ups y las stripers que a las damiselas del siglo diecinueve. Corresponde destacar también la extrema palidez del rostro, del pecho y los brazos y una mirada pérfida de la retratada. Una teoría indica que la joven nacida en Luisiana y en el contexto de una familia que poseía una plantación, recurría a numerosos cosméticos para enfatizar la palidez y que incluso había recurrido a fórmulas con arsénico! Luego de la muerte de su padre en la Guerra de Secesión y ante la imposibilidad de financiar su finca, la madre de la socialité decidió marcharse a Francia junto a su pequeña hija. De ahí que Virginie se educó en París y a los dieciocho años se casó con un banquero, veinte años mayor que ella. Fue pintada por otros célebres retratistas cuyas creaciones no fueron cuestionadas por las tribunales de moral de la época .
En el film “La edad de la Inocencia”, ( Martin Scorsese, 1993), inspirado en la novela homónima de Edith Wharton, se refleja cómo cualquier salvedad a los protocolos de la vestimenta podían arruinar la reputación de las mujeres. ¿”Que se puede esperar de alguien que viste de satén negro para una presentación en sociedad?“, se dijo en relación a la Condesa Olenska, la cuestionada femme fatal personificada en el film por Michelle Pfeiffer.
Otra referencia cinéfila remite a la escena de Lo que el viento se llevó ( Víctor Fleming, 1939) en la que al Scarlett O’ Hara, pese a estar transitando la viudez, no vaciló en aceptar la invitación de Rhett Butler para bailar en un Gala de Beneficencia durante la guerra de Secesión Norteamericana. Lo hizo vestida de negro.

John Singer Sargent, ( Florencia,1856 – Londres, 1925), fue uno de los retratistas más célebres del último tercio del siglo XIX. Hijo de norteamericanos, se formó en Roma y en la Academia de Bellas Artes de Florencia, y en 1874 ingresó al taller parisino de Carolus-Duran. Allí desarrolló su admiración por Diego Velázquez y Frans Hals. Luego de viajar por Holanda y España entre 1879 y 1880, consolidó un estilo que lo llevó a destacarse en el Salón de París y a convertirse en una figura central del retrato internacional. El escándalo provocado por Madame X marcó un punto de inflexión en su carrera y poco después se instaló en Londres (donde tuvo numerosos encargos para retratar a mujeres y hombres).
Los archivos del Metropolitan Museum conservan la correspondencia como la qu el 8 de enero de 1916, John Singer Sargent escribió a su amigo Edward “Ned” Robinson, por entonces el director del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, para informarle que su retrato de Madame Gautreau se exhibía en San Francisco. A propósito de que la obra ya se encontraba en Estados Unidos, le propuso que permaneciera allí si acaso el museo deseaba adquirirla. En la carta, Sargent afirmó que la calificó “una de mis mejores obras” y sugirió que el Met la podría conservar por la cifra de mil libras. (En 1916, 1.000 libras equivalían aproximadamente a 4.770 dólares).
En la misiva redactada desde Londres, Sargent agradeció además la cordialidad de las autoridades del museo y señaló que ” el ofrecimiento de presentarles obras que considerara valiosas lo animaba a proponer la venta del retrato de Mme. Gautreau”. También explicó que, si acaso el cuadro no permaneciera en los Estados Unidos de Norteamérica, prefería que regresara a Londres junto con el resto de sus obras, y luego de la exposición de San Francisco.
Tras recibir la oferta de Sargent, el 22 de enero de 1916, Robinson escribió al Comité de Compras del Met. Fundamentó quee llevaba años intentando conseguir esa pintura y que el cambio de decisión del artista lo había tomado por sorpresa. Robinson celebró la oportunidad de adquirir la obra y consideró que el precio era moderado.
Seis días después del comunicado del director, el comité aprobó la compra y Robinson le envió un telegrama a Sargent para informarle la novedad . En su respuesta, Sargent pidió que la obra no se identificara con el nombre de la retratada debido a antiguas controversias. Desde entonces, en la documentación oficial quedó registrado su célebre título: Madame X. Cuando fue instalada en las galerías del Met, el New York Herald celebró su llegada con el titular: “Obra maestra de Sargent rechazada por el sujeto ahora adquirido por el museo” ( Fuente: The Metropolitan Museum of Art Archives).
Las citas a Madame X se trasladaron a novelas, culebrones, un disco de Madonna y a diversas pasarelas del siglo veintiuno. Corresponde destacar que existió una muestra denominada “Diseñado por Sargent“, realizada entre octubre de 2023 y enero de 2024 en el Museo de Bellas Artes de Boston- en colaboración con la Tate Gallery- . El MFA compiló cincuenta retratos hechos por Sargent y una docena de prendas y accesorios que vistieron sus retratadas, asesoradas por él. «El abrigo es la clave», le dijo Sargent al artista Graham Robertson, manifestando así el rol que la vestimenta tenía entre en sus obras.
La exposición incluyó un retrato de Robertson, así como también iconos de estilo como Madame X , Lady Agnew y el Dr. Pozzi en su casa ( un ginecólogo que bregaba por los derechos al placer de sus pacientes). Entre los retratos se pudo ver a Ellen Terry como Lady Macbeth con su traje adornado con alas de escarabajo, y la Sra. Charles Inches (Louise Pomeroy) con un vestido de noche de terciopelo rojo.
” Rara vez dejaba que sus modelos eligieran sus propios vestidos; a menudo les añadía bufandas de gasa, chales, estolas o simplemente trozos de tela, y sujetaba los vestidos con alfileres o los envolvía alrededor del cuerpo para lograr el efecto deseado. Una de sus modelos recuerda haberse pinchado con los alfileres que clavó en la tela para que se mantuviera en su sitio”, destacó el catálogo de la expo.





Consultada por una periodista de Vogue, Madame Sánchez Bezos fundamentó su elección indumentaria para ser la anfitriona de la Met Gala del siguiento modo:
“Me gusta el cuadro y sobre todo cómo un pequeño detalle, como un tirante joya un poco caído, provocó en su día una reacción pública tan fuerte. Considero que la imagen representa cómo la moda y las normas culturales pueden cambiar con el tiempo. Hoy, un bretel es un bretel , pero cuando Madame X fue pintada por Sargent, era un escándalo”. En cuanto a la interpretación de Roseberry para Schiaparelli, añadió: “Daniel tomó el espíritu del vestido pintado por Sargent y lo hizo totalmente suyo. La silueta hace un guiño al cuadro, y los tirantes de perlas y cristales son una referencia discreta a los originales, pero todo lo demás es Daniel’s. Su calidad es impresionante. Le pedí que el diseño marcara más mi cintura”. Pero lo que más pareció conmocionar a la sra Bezos en cuanto a su proclama a la prensa oficial del evento refirió a su participación en el simulacro de un incendio, previo ir a la gala y en particular, el haber recurrido a un traje utilitario . “Creo que al usarlo bajé dos kilos”. No comments
