Maniquíes que refieren a cuerpos diversos

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 A menudo se olvida que la Met Gala nació como una reacción a una muestra y en la búsqueda de recaudar fondos para la conservación y restauración. En esa línea, “El jardín del tiempo” (2024) destacó por su belleza al invitar a reflexionar sobre la fugacidad de la vida y de las piezas exhibidas: por su estado de conservación textil, mucho de los diseños fueron expuestos allí por última vez.

Con el concepto Costume Art y el código de vestimenta “Fashion Is Art” (inaugurado a comienzos de mayo de 2026), la muestra plantea algunas de las temáticas fundamentales en el museístico: ¿de qué manera se presentan los cuerpos y cómo la ropa define la corporalidad? A través de la interacción entre fragmentos, maniquíes y diseños que dialogaban con el acervo del MET, la exhibición analizó cómo históricamente, la moda ha configurado nuestra percepción del cuerpo. Bajo la dirección de Andrew Bolton, la propuesta incluyó alrededor de cuatrocientas piezas, integrando diseños de moda con pinturas, esculturas, jarrones, fotografías y grabados.

Semejante diversidad de objetos ( (que abarca desde textiles de gran valor hasta obras de arte tradicionales)busca trascender la mera exhibición de indumentaria para establecer un diálogo con el diseño y las artes visuales. La muestra se estructuró según los ejes el Cuerpo Clásico, basado en la simetría grecorromana, el Cuerpo Abstracto, – para ilustrar cómo el uso de corsés y crinolinas moldeó figuras antinaturales-) y el Cuerpo Reclamado -que intenta romper con el ideal de delgadez como única estética válida-.

El maniquí, como tecnología central de representación, refleja los cambios culturales hacia la corporalidad. Es esencial analizar al museo como una institución que construye imágenes corporales legitimadas; a menudo, los recursos expositivos priorizan una “neutralidad” que invisibiliza la diversidad. Por el contrario la última muestra del MET apostó por la inclusión mediante maniquíes de diversas tallas. Unas y otras hicieron lugar a representaciones del embarazo, la vejez, a los usuarios de sillas de ruedas y a personas con amputaciones, reivindicando así los cuerpos históricamente omitidos.

La instalación se distingue por su escala y tratamiento visual: más de doscientos  maniquíes de tamaño natural recubiertos de acero pulido y con acabado espejados. Semejante efecto no solo aporta modernidad, sino que crea una experiencia inmersiva donde el espectador y el espacio se fragmentan y reflejan constantemente.

La legitimidad del museo le permite consolidar nuevos significados y cuestionar la supuesta objetividad de su entorno. Así, el espacio físico valida objetos fuera del canon tradicional. Larry Shiner, en La invención del arte, señala cómo el sistema occidental de las Bellas Artes ha jerarquizado estos campos.”Al integrar la moda, los museos se transforman en motores estéticos donde el diseño protagoniza el discurso cultural, fomentando un encuentro interdisciplinario entre lo histórico y lo cotidiano. En última instancia, el maniquí surge como un objeto complejo que nos obliga a examinar los ideales impuestos y las futuras posibilidades narrativas en la curaduría”.

La muestra “Costume Art” del Museo Metropolitano de Nueva York se podrá visitar hasta el 10 de enero de 2027.

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