Oda a las carteras de mano

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Nuestra colaboradora chic celebra el retorno de los bolsos de mano y detalla los favoritos de su colección. No olviden que frecuentó los cócteles más modernos de Buenos Aires, Punta del Este, París, frecuentó los salones literarios, asitió tanto a conciertos de jazz como a los de música dodecafónica (además de tener un abono en el Colón) y tuvo una tienda de objetos de moda y arte en la galería del Este. Fue corresponsal en París de la revista Atlántida.

La colección de sobres vintage de la autora admite piezas étnicas adquiridas en viajes , tesoros de cuando una firma francesa se firmaba YSL, piezas orgullosas tanto por su verosimilitud como de su falsedad y pequeñisimos bolsos.


Según el último número de la revista digital norteamericana AIR MAIL a la que estoy abonada, por la alta calidad de información respecto a la moda y estilos caprichosos destinada a gustos y bolsillos generosos a nivel mundial, se registra actualmente que en moda resucitan las carteras – sobre o carteras de mano: irresistibles para quienes valoranel diseño en el rubro accesorios, no siempre subrayados en un atuendo. Es más, en estos días descubre una búsqueda importante que se produce en el Mercado de Pulgas (Marche aux Puces) de París. Un paseo intenso de tesoros vintage como el que acostumbra hacer Gwyneth Paltrow, conocida por su chic natural y cultivado. Mientras que en Nueva York, apuntan réplicas en Mark Cross, donde entre sus colecciones de este 2026 hay ejemplares muy codiciados.

El culto al vintage inunda vidrieras y placares. Desde la ropa de vestir y/o urbana donde se descubre alguna cartera de mano o sobre que fue elegida y glamorosa, especialmente las que se estilaban en los 40 al 60 y más. Precisamente, son de esas décadas algunos ejemplares irresistibles y de distintas procedencias que guardé con fervor como algunas curiosidades o trofeos tal un pequeñísimo bolso sospechosamente de Worth.

¿Qué materiales y contenidos considero remarcables en la elección de mí colección privada? La seda en su espesor y color, el terciopelo intenso en algún bordado, los textiles étnicos, las terminaciones sobrias y perfectas y hasta con algún toque de borlas en un bolso de mano, entre otros.


¿Y que contenían esos coquetos accesorios? Afeites como el rubor para las mejillas, el rouge para los labios ( ahora volví a usar rouge para estar en casa), un pañuelo de linón blanco con encaje, un pequeño peine de asta, un monedero y una billetera de cuero liso, y acaso alguna tarjeta social y un carnet de baile o de fiestas y alguna flor como un tulipán.

Fotografías: por Luis Luján

1- y 2-Yves Saint Laurent en sus dos versiones: una cartera de mano de terciopelo negro
con vivos dorados y otra de juegos geométricos en azul y marrón oscuro.
3- Sobre con monedero símil piel de astrakan negro.
4- Sobre de seda bordó con cierre de lazos del mismo género y color, de la colección
de Inés de la Fressange
..5- Cartera de mano de cuero gamuzado y broche de cierre símil carey marrón
tabaco.
6- Sobre de tela geométrica mexicano comprado en un “tianguis” en el D.F.

7- Sobre chico y flexible tejido con tela de poncho salteño.
8- Cartera de mano de cuero blanco con vivos de dibujos negros e inspiración art
deco.
9- Sobre de cuero con textura granulada color rosado con pliegues, forrado en beige
y cierre de acero.
10- Cartera de seda natural beige con bordados de motivos florales en blanco y toques
rosa té.

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