Cuarenta años de bellos defectos

por

El diseñador norteamericano Marc Jacobs celebró sus cuarenta años en la moda con un desfile que prológo y condimentó a la desabrida Semana de la Moda de Nueva York. Lo miré en un televisor símil pantalla gigante junto a unos amigos diseñadores y nos cautivó la visión de las modelos portando las prendas que recreaban siluetas y modismos de 1960 sin nunca lucir demodée. Unas y otras modelos se desplazaban por debajo de una mesa dispuesta a modo de una austera escenografía/ instalación sin otro artilugio que su escala de nueve metros de altura y las sillas complementarias en caño de color ocre ( la obra en cuestión fuecreada en 2006 por el artista Robert Therrien titulada “No Title (Folding Table and Chairs, Beige).

Ya por sus tailleurs con maxi botones, ensambles de faldas rectas con tops, tejidos rojos con bermudas en color dulce de leche y siluetas oversize o un coquette conjunto deportivos provisto de un cavado short de lana y un buzo corto y entallado con su hoodie en rosa Dior- a vestidos de noche con fulgores , parecían las pequeñas participantes de un teatro de la moda surrealista. Otras señas particulares fueron las carteras símil maletín de colegiales en tamaño xl junto al uso de pequeñas guillerminas negras con tacos pronunciados y sus puntas elevadas ( cual tributo a los zapatitos rojos con lunares blancos de Minnie Mouse) que representa un fetiche para el imaginario de Jacobs.


Detalles de los zapatos Mary Jane según Jacobs


Los peinados batidos emularon los míticos looks de Diana Ross, la icónica cantante de The Supremes que se rigió por las influencias del sello músical Motown Tanto los looks como las ecuencias de semejante desfile nos dejaron estupefactos a los televidentes y espectadores apoltronados en los sillones níveos y nuestros con potiches rebosantes de helado en un living. “Algunas prendas están fuera de escala, otras van supendidas sobre el cuerpo, como si no estuvieran terminadas de coser” advirtió uno de mis cómplices.

De regreso a mi hogar pensé en la dicha que representó esa reunión de amigos en tiempos de tanta incertidumbre, desazón e imperativos; también rememoré los artilugios de un desfile de antaño de Jacobs-el diseñador que supo crear para Vuitton- y un texto añejo llamado “El valor del defecto”, que en septiembre de 2007 publiqué desde “mondofishion” : asi se llamó mi columna sobre moda en el suplemento Las 12 del diario Página 12. Lo rescato y replico para lxs lectores de sucesosde moda (aunque con las fotografías del desfile contemporáneo, realizado en la Armería de Park Avenue y en el contexto de las pasarelas primavera 2024) .

Variaciones sobre las proporciones, cortes y siluetas. Imágenes: @marcjacobsoficial

“La escena transcurrió el pasado 10 de septiembre a las 11 de la mañana en el cronograma de la Semana de la Moda de Nueva York, donde el pase de modas del creador nacido en 1963 y graduado en la Parson School of Design fue el más esperado por los analistas y los seguidores de tendencias. En el comienzo del fashion show, Marc Jacobs salió a saludar, casi al ritmo de un trote con banda sonora de Bolero de Ravel, luego de una invasión en pasarela de todas las modelos con sus ropas y looks —57 para ser precisa— ideados para la primavera y el verano 2008 (cuyas reinterpretaciones arribarán al Hemisferio Sur un año después) exhibidos de atrás hacia delante. Primero la ropa de noche y alta costura, luego el cocktail y la ropa de tarde y por último la ropa de día. Todo remixado de un modo provocador, casi inédito: un jogging marrón debajo de un vestido de noche rojo, sobre un par de tacos negros con punta rosa y a modo de superposición un trench coat celeste turquesa. Y como ornamento, un tocado negro que culminaba en antifaz. O bien la simulación de estampa de una bombacha sobre una remera encimada a una falda que cae mal, casi a medio vestir, plus guantes turquesas.

Los críticos de moda hablaron de surrealismo y de reflexión sobre el acto de vestirse y desvestirse, porque mientras que las modelos lucían ya un viso con trompe l’oeil de ropa interior, una simple remera de club de fútbol que simulaba haber sido robada del placard de un novio, o un exótico vestido en guipure, dos pantallas proyectaban a la modelo en cuestión ataviada en conjunto de ropa interior.

Pero Jacobs —quien suele inspirarse en los modismos de sus amigas: la directora Sofia Coppola o la estilista Venetia Scott— se limitó a decir: “Fue un modo de homenajear a las distintas mujeres que consumen mis ropas, de las vamps y las extravagantes a las más clásicas”. La escena transcurrió el pasado 10 de septiembre a las 11 de la mañana en el cronograma de la Semana de la Moda de Nueva York, donde el pase de modas del creador nacido en 1963 y graduado en la Parson School of Design fue el más esperado por los analistas y los seguidores de tendencias. Jacobs, quien se desempeña también como director creativo de la marca Louis Vuitton, construyó un estilo en las fusiones de placards de la Quinta Avenida con los recursos de los habitúes de clubes nocturnos”.

En el transcurso de los últimos años observé los nuevos modos drag del diseñador en su vida cotidiana y sus atuendos o sus recomendaciones literarias desde su cuenta de Ig, pero no presté demasiada atención a sus desfiles. La colección Wonder, así se llamó el esfile celebratorio prologó a la Semana de la Moda de Nueva York . La singularidad de la puesta consistió en la simpleza de una mesa plegable y cuatro sillas en tonos nude sin otro artificio que su escala sobredimensionada. Acerca de la colección denominada Wonder, el comunicadooficial del diseñador enunció: “Intento centrarme en temas, objetos o fuentes que puedo rastrear hasta mi historia personal. Cuanto más atrás puedo rastrear algo que tiene significado para mí de una forma u otra, más me atrae”.

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/18-3618-2007-09-21.html

0