El camino del Kené de cuatro artistas shipibo

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Hasta el 24 de febrero se puede visitar en W—galería (Defensa 1369), la exhibición de la artista peruana Chonon Bensho y a propósito de la cual la autora de este texto (la experta argentina en patrimonio cultural inmaterial y directora de Matria), reflexiona sobre el recorrido de otras cuatro mujeres artistas del pueblo shipibo konibo.

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El arte shipibo es una denominación que utilizaré en esta nota haciéndome eco de la generalización que emerge de la categoría arte indígena al intentar agrupar una gran diversidad de prácticas de pueblos y culturas, lo que de algún modo opaca experiencias diferentes. Bajo la denominación de arte shipibo no hay una diferenciación entre arte y artesanía aunque, más allá de los procedimientos y técnicas comunes a todo este pueblo  y los distintos modos de representación -ya sean históricos o recientes-, está presente la profunda asimetría que subyace entre las distintas escenas en que se inscriben la circulación de estas obras. 

El pueblo shipibo reside en el corazón de la selva sudamericana, a la vera del curso del Ucayali, un río que nace en las vertientes al este de los Andes y fluye hasta dar nacimiento al Amazonas. En las costas de este río y de algunos afluentes, se asientan alrededor de ciento veinticuatro comunidades.  Entre el siglo XIX y el siglo XX, en esta inmensa área sucedió el extractivismo del caucho, lo que determinó una colonización tardía que tuvo como consecuencia  la urbanización de algunas ciudades como Pucallpa y la concentración de población shipibo en este centro centro urbano y otras regiones. En 2000, se realizó una movilización popular desde diferentes lugares de Perú hacia Lima, llamada la “Marcha de los cuatro suyos”. Las familias shipibo que participaron y viajaron desde sus lugares de origen se asentaron en el barrio de Cantagallo, donde actualmente reside una comunidad con una escuela intercultural bilingüe, una radio comunitaria, una feria de artesanía permanente, gastronomía indígena y prácticas de medicina tradicional. Hoy el pueblo shipibo habita desde la selva norte peruana, donde el Río Ucayali penetra en la Amazonía profunda, hasta la capital peruana. 

Inkan Bake Aibobo,- Chonon Bensho-

La cultura shipibo, como toda cultura de la selva, se estructura en base a su profundo conocimiento etnobotánico. Todas las plantas todas tienen un espíritu-madre y  un grupo de ellas tienen un poder especial. Es el caso de la ayahuasca o soga, planta fundamental de este conocimiento y el espíritu de su madre mítica, la boa acuática o anaconda..

 Para la medicina amazónica, la terapéutica opera sobre la depuración del cuerpo. Para ello utiliza el amplio prospecto shipibo -conibo que reconoce muchas variedades de esta planta maestra, diversas variedades de chacruna y un grupo importante de plantas adicionales que se  utilizan para las visiones, los sueños, las deposiciones o para algunas cuestiones fundamentales de la vida de las personas como el amor y la obtención de alimentos. La proyección de los diseños geométricos tradicionales está asociada a los trances chamánicos y es recorrida o recordada con el bewa  –dícese al canto en idioma pane-. Los diseños migran de unos soportes a otros: de la visión a los dibujos corporales, a las telas pintadas o bordadas, al tejido de mostacillas, a la cerámica y las maderas. Todo el arte shipibo orbita en torno al kené y  la experiencia chamánica. Como ya lo adelantó Ticio Escobar en el ensayo curatorial de Tekoporã, “las formas principales del arte indígena se afirman en la ceremonia, parten del cuerpo y cruzan terrenos diversos”. El kené se pinta, se borda, se teje a ojo, sin dibujos previos ni modelos a copiar. Los dibujos del kené no se miden con ningún instrumento o herramienta. El kené fluye en la artista shipibo, que lo despliega simétricamente e interconectando secciones.



Izquierda: “Inin Niwe 43”. Derecha: “Noya Jemai, el pueblo que se elevó” Chanon Bensho-Abajo: “Sanken shewa 4″ cuentas de acrílico, 2023. Todas las imágenes de la artista Chonon Bensho son una gentileza de W—galería.

Asencia Sanchez Canayo es una chamana oriunda de Puerto Nuevo Río, una pequeña comunidad de 40 familias a la vera del Ucayali, en el área de selva central. Hace algunas décadas se trasladó, junto a su familia, a Cantagallo. Hoy reside en el Valle Sagrado del Cusco y recorre el mundo con una abultada agenda de giras de sanación. Algunas veces visitó la Argentina, donde guió con los resplandecientes bewa, tomas de la planta maestra. La  chamana Asencia, como todas las shipibo, borda el kené sobre las telas a ojo y teje los diseños con mostacillas. Hace pulseras, bandas y coronas, ornamentos tanto para las ceremonias como para el uso cotidiano. En sus trabajos, entre la geometrización del kené aparecen también otras figuras, los espíritus participantes de la medicina.  

Olinda Silvano es oriunda de Pahoyhan, una comunidad de 1200 habitantes de la selva norte peruana. Como Asencia, se mudó a Cantagallo. Es una referente importante de la cultura shipibo en Lima, donde generó condiciones para que su arte como bordadora y pintora del kené se expanda y migre a otros soportes. Olinda pinta tanto telas -con barros, tintes naturales de maderas, frutas, cortezas y raíces- como inmensos murales que cambiaron el paisaje urbano de la capital urbana. A partir de su experiencia como muralista, Olinda recorrió varias ciudades de Latinoamérica, hizo pie en Santa Fé de Nuevo México, tal vez la ciudad con más galerías de arte indígena del mundo, en Washington y en Nueva York.

Lily Sandoval Panduro proviene de la pequeña comunidad de Nuevo San Rafael,  en la selva central al sur de Pucallpa. Es ceramista, hija y aprendiz de la prestigiosa artista shipibo Dora Panduro Silvano -alguna de sus obras estuvieron expuestas en Buenos Aires en 2014, en la exhibición Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica alojada en el Museo Fernández Blanco-. Integra una organización junto a otras artesanas shipibo con las que vende en la feria de artesanías más importante del Perú, Ruraq Maqui. Lili recorre con sus talleres diversos festivales y encuentros de ceramistas latinoamericanas. Entre su repertorio de obras, está – tal como lo hacía su madre- una figura femenina que carga o transporta una vasija, con el cuerpo con el kené. Las figuras de la cerámica shipibo son derivas de las urnas funerarias y las vasijas de uso ceremonial. También hace figuras de la fauna de la selva y el río que portan los dibujos ancestrales. Para lograr estas piezas utiliza el procedimiento tradicional: levantamiento con la técnica del rollo, modelado, policromado con engobes y horneado. Su trabajo en los talleres comprende dos momentos de sumo ensimismamiento:  el primero consiste en la aplicación del kené a ojo, sin patrones previos ni cartones o diagramas de modelo, los pinta con pincel hecho de su propio cabello. Otro de estos momentos claves es el último paso del procedimiento:  una vez  que extrae la vasija del horno, mientras la vasija conserva la temperatura suficiente, le aplica una cobertura con una brea natural que irradia perfume y sanación. Tanto Lily como la chamana Asencia operan con la perfumación, que también integra el arte shipibo e inscribe las prácticas artísticas al contexto de las ceremonias.

Wesahanai 23

Chonon Bensho es una artista shipibo de la pequeña comunidad de Santa Clara, a orillas del lago  Yarinacocha, cerca de Pucallpa. Educada en la tradición shipibo-conibo, estudió en la Escuela Superior de Arte de la Amazonía Peruana en Pucallpa.  En su trabajo, la presencia de los espíritus femeninos es recurrente y está atravesada por el kené. Las secciones bordadas tanto como las pintadas están interconectadas una con otras, un efecto en el que las artistas shipibo buscan la correspondencia con la experiencia chamánica. Además, es interesante destacar algo que no es políticamente correcto, el bordado de Chonon es el de una mano maestra, de una artesana experta. En 2011 ganó el primer premio del Concurso Nacional de Pintura del Banco Central de Perú con una obra bordada llamada Inin Paro o El río de los perfumes medicinales. Chonon explica la alquimia chamánica de cambiar el olor del cuerpo humano con los aromas de las plantas para la sanación.  Chonon es un exponente de la cultura shipibo en nuevas escenas, como la del arte contemporáneo. Expuso en Lima, Colombia, Chile, Estados Unidos y Argentina.  Actualmente integra una de las secciones de la exhibición Historias indígenas en el Museo de Arte Moderno de São Paulo (MASP) dirigido por Adriano Pedrosa y participará de Stranieri Ovunque – Foreigners Everywhere, la muestra principal de la Bienal de Venecia 2024, curada por el mismo Pedrosa y que está integrada por obras de las Bordadoras de Isla Negra, Chile; la ceramista Julia Isidrez de Itá, Paraguay y Claudia Alarcón y junto al colectivo Silät de La Puntana, Salta, Argentina entre otras y otros artistas.

Los trazos reticulares u ondulados del kené, nos llegan desde la selva, desde los caminos del agua y los ríos, de los intrincados caminos en la experiencia chamánica a la sociedad envolvente. Las artistas shipibo recorren el mundo, como la anaconda, con el poder de sus protecciones. Todos los trazos están conectados, todos los caminos fluyen en una interconexión total.  De ahí que los seres, los cuerpos, los materiales y los conocimientos en expansión del inmenso aliento que la selva exhala, gracias a la resistencia de las artistas, nos liberan y nos sanan. 

Notas a pie:

1- Linda Tuhiwai Smith, “A descolonizar las metodologías. Investigación y pueblos Indígenas”, trad de Kathryn Lehman. 1 era edición en castellano, Lom ed., Santiago de Chile, 2016: 25.

 2-Linda Tuhiwai Smith, “A descolonizar las metodologías. Investigación y pueblos Indígenas”, trad de Kathryn Lehman. 1 era edición en castellano, Lom ed., Santiago de Chile, 2016: 25.

 3-Diego Viegas y Néstor Berlanda, “Ayahuasca. Medicina del alma”, Colección Desde América coord por Carlos Martínez Sarasola, Buenos Aires, ed Biblos, 2012: 136.

4-Ticio Escobar. “Tekopora, ensayo curatorial”, en: Tekoporã, Arte indígena y popular del Paraguay. Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, 2015, p. 11.

 5-Luisa Elvira Belaunde, Kené: arte, ciencia y tradición en diseño. Instituto Nacional de Cultura, Primera edición, Lima, 2009: 22


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