Diseños con influencias del gótico y recursos de la robótica

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Rocío Ballester (@rochuballester), 25 años, nació en Mar del Plata , donde estudió Diseño de Indumentaria y  creó la firma de lencería vintage Arsenic Tea. Durante la pandemia comenzó a estudiar robótica y programación y obtuvo un trabajo en sistemas. En su tiempo libre comenzó a desarrollar proyectos que combinan la indumentaria con las herramientas tecnológicas aprendidas, tales como el vestuario gore que la cantante Blair lució en el Lollapalooza,.

¿Tus diseños responden a alguna estética en particular?

-Reflejan la batas rich widow que están inspiradas en los diseños que supieron usar Jean Harlow, Rita Hayworth, Marlene Dietrich, entre otras estrellas de Old Hollywood. Microtul fruncido, transparencias y metros y metros de boas de plumas que parece que envuelven y flotan alrededor de la persona que la lleva. Visualmente es un espectáculo. Armé el primer prototipo cuando tenía 18 años y nunca dejé de hacerla. Lo que más me gusta de esta pieza no es solo su belleza y la opulencia que denota sino también lo que comunica: pertenece  a una femme fatale de una pelicula de Hitchcock, jamás en la protagonista inocente de la película .

Batas diseñadas y confeccionadas por Rochu Ballester

Las batas que diseñás tienen mucho que ver con un estilo “vintage”, ¿Qué te inspiró a realizar lencería de este estilo?

Me inspiró esta figura de la femme fatale previamente mencionada, la cual tiene un origen ultra misógino a causa de la industria en esa época, que se enfocó únicamente en lo sexy de la prenda y no en la complejidad del personaje. Me gusta pensar que la femme fatale de mis creaciones la usa para quedarse en casa a solas y encontrar el lujo en su propia compañia. Está hecha para quienes somos de todo menos sencillxs y queremos sentirnos poderosxs incluso puertas adentro. Mi día mejora un 100% cuando estoy trabajando en bata, siento que soy mucho más productiva porque me siento capaz de hacer lo que sea.

¿Cómo percibís la influencia de las redes sociales en la moda actual, especialmente en la creación y difusión de estilos efímeros, las famosas “aesthetics” o “microtrends”?

Toda persona del rubro sabe que ninguna de estas “aesthetics” es nueva. Me pasó hace poco: mi estilo personal, el que fui curando durante años y con el que me siento más cómoda ahora de golpe se llama “mob wife”, me enteré de ello por TikTok.

Me marea  que ahora las microtrends sean tantas. Ya no hay una tendencia como “dark academia” sino que tenés “edwardian librarian light academia”. No me estoy burlando, pero es extraño ver como se ramifican las microtendencias  para poder crear aún más identidades. Las mayoría de lxs seguidorxs de estas aesthetics son adolescentes y adultxs jóvenes y está en su naturaleza seguir estas tendencias, así como tampoco cuentan con el poder adquisitivo como para comprar diseño independiente todo el tiempo.  Considero que hay una necesidad natural de distinguirse e irónicamente se recurre a seguir las mismas microtrends que el resto, sin embargo hay una parte de ese proceso que me parece muy valiosa; si bien la tendencia va a caducar en seis meses, en el medio de esa experimentación quizás encuentres algo que te gustó realmente y puedas incorporarlo a la construcción de tu estilo.  Por ejemplo, las “Mary Janes,” que ahora están muy en tendencia. Hace años me volvía loca para encontrarlas, ahora podés verlas en todos los colores y en prácticamente cualquier zapatería. Si invertís en prendas de calidad que sepas que van a durar en el tiempo, o recurrís a comprar ropa vintage cuya relación precio/calidad es excelente, creo que podes hacer buen uso de las tendencias como herramienta de armado del estilo personal. Y además es más barato y sustentable.

Acerca del  vestido que diseñaste para la cantante argentina Blair y que ella vistió en el Lollapalooza. ¿Cómo fue el proceso para incorporar los estilos propios de ambas y la confección del vestido?

Por suerte con Blair (@blair.bladdee) tenemos muchísimo material de inspiración en común. El corte del vestido  surgió de la fascinación de ambas por las pelis de terror de los 70s y las referencias a la brujería (si pensas en un vestido con el cual queman a una bruja en cualquier película de la época, ese es el vestido que se te viene a la mente). Otra influencia fuerte que está conectada a este concepto en los 70s fue  la cantante Stevie Nicks, que a su vez inspiró a Florence + The machine, a Taylor Swift en el set de Folklore, a Daisy Jones,  Nosotras hicimos un mix de todo eso para canalizar el diseño que se vio en el escenario. La parte del corazón que se arranca del vestido y sangra provino de una idea que tuve, y que no me dejó dormir hasta poder materializarla. Parecía complicado y eso es justamente lo que me atrae de los proyectos de este tipo.

Bocetos de Rochu Ballester

Mi libro favorito es Carmilla, una novela corta escrita por Sheridan Le Fanu en 1872. que cuenta la historia de una chica muy inocente llamada Laura, que vive aislada en su castillo, vestida con camisones blancos, y un día conoce a la protagonista, Carmilla, quien es la vampiresa que le muerde el pecho por las noches y lentamente la va enfermando sin que ella lo sepa. Laura percibe que algo está mal pero lo ignora por el amor que siente, y Carmilla justifica lastimarla diciendo “Si tu corazón está herido, el mío sangra con el tuyo.” En el cuento  se refleja cómo Laura se va corrompiendo lentamente y perdiendo esa inocencia que la caracterizaba a causa del amor.

La cantante Blair fue la persona que me imaginé que podía hacerle justicia a esta prenda y canalizar el personaje que tenía en mi cabeza, así que le hablé ni bien arranqué, y ella me contó que estaba pensando el concepto del próximo álbum y que  coincidía con esta historia de “chica inocente que se corrompe lentamente hasta llegar a tocar fondo”.

Le encantó la idea y decidimos utilizarlo como nexo entre su álbum debut  llamado “Llorando en la fiesta” que también presenta una estética muy sangrienta y el siguiente. Se presentó durante la transición de “Troya” a “Mi suerte” porque ambas canciones hablan de una historia similar a la del libro: un corazón roto, entregar más amor del que tu cuerpo puede dar y que la otra persona esté dispuesta a recibir. Al menos esa fue mi interpretación, pero los espectadores del Lollapalooza nos dieron  su perspectiva sobre la performance y me parece fascinante.  Fue la primera vez  que presenté un proyecto en vivo y frente a tanta gente. En cuanto a la confección me enfoqué en usar telas livianas para que el movimiento en el escenario sea más fluido (además de la temperatura del verano en Buenos Aires). La tela del fondo se llama “tela de media”, (es la que usan para los forros en las mallas y al tener un alto porcentaje en algodón deja respirar muy bien la piel, aporta opacidad y lo más importante: absorbe líquido, por lo que al estar en contacto con la sangre expande el color rojo y logra un efecto muy lindo). Mientras que, la tela del frente es una gasa muselina arrugada, con un porcentaje un poco más alto de poliéster, lo cual hace que la sangre rebote y chorree en vez de absorber. De esta forma contaba con dos efectos distintos en simplemente dos capas de tela: en una, la sangre se expandió  y tiñó rápidamente el vestido y en la otra resbaló pero le otorgó un efecto más gore, que escénicamente es mucho más interesante.

Debajo del vestido agregué un corset flexible para no sacrificar comodidad en el escenario, el corazón estaba situado en el centro del pecho, entre el esternón y la boca del estómago, ajustado por el corset, y las mangueras que transportaban la sangre iban cosidas al mismo para evitar que al moverse se estrangulen y corten el flujo de líquido. Lo que pocos notaron es que la sangre estaba en una bolsita de agua caliente alojada en la espalda, es decir, la sangre pasaba desde la espalda hacia el corazón con una manguera.. Por eso durante los primeros segundos se ve que ella hace presión pero no sale nada: el mecanismo se está terminando de cargar. 

Debido a la complejidad del sistema hubo que hacer decenas de pruebas aisladas para asegurar que ninguna de las conexiones perdiera líquido, que aguantase el movimiento en el escenario, la presión del corset y el movimiento al sacarlo del pecho, y todo esto sin siquiera tocar el vestido ya que una gota de sangre falsa lo hubiese manchado para siempre.

¿Cómo crees que la moda y la música se entrelazan en el contexto de las tendencias efímeras en las redes sociales, las subculturas y otros espacios como el “under”?

La adolescencia y juventud tiene una necesidad natural de crear una identidad propia, destacarse y rebelarse de las normas de lo impuesto pero a la vez sentirse parte de un grupo. Las identidades sociales de este tipo se ven muy marcadas en los seguidores de artistas, y es muy fácil encontrar los patrones por los cuales una persona fan de un artista llegaría a seguir cierta tendencia efímera. De ahí que  una adolescente fan de Lana del Rey va a ser naturalmente atraída hacia el “coquette”, se mueva dentro de ese fandom en internet lo cual incentiva su necesidad de consumir marcas y productos recomendados en ese entorno, y quizás cuando esa etapa termine y se fanatice con, por ejemplo, Maneskin, su “aesthetic” pasará a ser “rockstar girlfriend” y cambiará las faldas de plato y los moños oversize por cuerina y delineador corrido.

Es lo que viene pasando desde hace décadas, pero por la rapidez en la que consumimos contenido en redes sociales creo que esos ciclos se queman cada vez más rápido, así como una persona que sigue estas trends va a cambiar de armario incontables veces, lo cual es costoso y poco sustentable. Mi recomendación vuelve a ser la misma: aprovechar estos nichos específicos que están surgiendo para construir el estilo personal, lo cual lleva años y no es un proceso fácil, pero es divertido el experimentar, aprender a encontrar prendas de calidad, y a la larga creo que trae más satisfacción a nivel personal.

¿Nos compartirías algunas influencias para tus creaciones?

En línea del último diseño ya hablamos de Stevie Nicks, el terror en los 70s y el libro Carmilla, pero dentro de este estilo más oscuro/sangriento cabe destacar los libros góticos en general, historias y series sobre vampiros (Interview with the vampire, What we do in the shadows), la paleta de colores de Ryan Murphy en American Horror Story (juega muchísimo con énfasis en colores rojos/bordó sobre tonos blancos o desaturados, me fascina). Hace poco estaba viendo la serie Yellowjackets que también utiliza este recurso (múltiples escenas de nieve, blanca y pura e impoluta y de golpe un manchón de sangre que desentona totalmente con el entorno). Mi color favorito es el rojo, así que todo lo que sea rojo me encanta: Múltiples colecciones de Alexander McQueen que siguen esta idea, la última pasarela de Robert Wun donde incorporaba vestidos blancos con manchones de sangre bordados y figuras típicas de cuentos de terror, y obviamente la perfo de los VMAs de Lady Gaga en 2009.

Con respecto a las batas o las creaciones que no terminan bañadas en sangre me gusta tomar inspiración del Old Hollywood, Ahora estoy armando mi vestido de novia, me caso en unos días y la inspiración es un “little black dress” icónico que usó Audrey en la peli Sabrina. En blanco, obvio. Y no me contuve de darle un toque de rojo.

 

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