El otoño de Dacal

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Un nuevo kit indumentario con atesoradas telas de sastrería

Con el otoño la hojarasca y con las temperaturas bajas, se impone el abrigo. La oportunidad de revolver el placard y encontrar piezas que nos acompañen en el día a día, para arroparnos, para protegernos y darnos felicidad. Elegir materiales nobles, con historia, que cumplan su función y resistan el trajín diario sin perder la belleza. La oportunidad de vestir industria nacional que hasta los noventa latió con fuerza (para luego dejar sus espacios a supermercados de todo tipo), entendiendo el proceso de producción, reconociendo los materiales, su identidad. Honrar los básicos y darle lugar a la novedad. Divertirse con las texturas, las formas y los colores. No perder de vista la fortuna que puede ser jugar un ratito con la vestimenta, su yuxtaposición de estilos,  de materiales, altos y bajos, lujosos y no tanto. 

El universo de Dacal invita a que nos deslicemos por ahí con una sastrería en clave Siglo XXI, contemporánea,  constantemente resignificando su lugar de poder. Da cuenta de su herencia, de su adn y la entiende como documentación testigo de una industria que fue y que es menester vuelva a surgir. La última colección presenta diecinueve modelos confeccionados en doce telas recuperadas de desconocida procedencia que van del poplin hasta el satén de lana, pasando por la gabardina y la clásica sarga, que no pierden el gesto de lo manual, delicado, con una costura francesa propia del trabajo cuidadoso y bien hecho cuyo objetivo final es que dure, que dure para siempre. La propuesta de la diseñadora Florencia Dacal reformula los básicos de siempre, amplía la curva de talles e incorpora a Javier Olivera al equipo. 

En un momento donde todo pasa tan rápido, donde no hay tiempo ni para leer cinco renglones en un copy de instagram, Dacal propone hacerse de un rato para visitar su taller y elegir qué modelo, en qué género, de qué color y en cuál de los cinco talles se desea. Sólo así se podrá revolver el cajón de las telas tesoro que pueden verse al visitar su showroom en San Cristobal. Un guiño a la historia de la moda porque, a mediados del Siglo XIX, en plena consolidación del sistema de la moda, el modisto devenido en diseñador invitaba a las clientas a visitar su atelier y elegir qué iban a vestir por los próximos meses, algo que con el brutal capitalismo quedó relegado a una minoría. En ese gesto, de volver a las bases, Dacal se siente cómoda. Los once años de vida de su proyecto de up cycling le permiten recalcular y proyectar a su gusto cómo continuar. 

El presente es prometedor, las clásicas camisas se renuevan en largo, los pantalones reciben a la babucha oriental y festejan las nuevas morfologías, el overol entra en escena en su versión corta y larga. La legendaria capa de gabardina gris claro no pierde presencia y el prometido es el buzo con capucha en satén de lana verde esmeralda. Acompañados por la novedad: bolsitas de mano, mini totes con bolsillo y el bolso Dacal. Pañuelos y chales para completar el total look. Porque el gesto al pasado es total. Fue en las primeras décadas del Siglo XX cuando se le adjudicó a Cocó Chanel la invención del look que incorporaba accesorios a las prendas de la colección, encarnadas en las camelias blancas, la barroca bijou y los sombreros a tono. 

Florencia Dacal entiende que la vestimenta es parte de la gestión cotidiana y la sastrería puede acomodarse en el día a día de un modo natural, aún con gestos tomados del estilo deportivo y outdoor. Actualizando piezas claves del traje, los chalecos, las chaquetas y los pantalones se reformulan en modos de vestir que juegan con la historia de la moda. El gran cambio también tiene que ver con entender la posibilidad de hacer equilibrio con la estandarización y buscar crecer en otras latitudes. Por eso la puesta a punto de la página web que próximamente verá la luz para poder comprar desde cualquier lugar del mundo. 

Las imágenes son una gentileza de DACAL

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