Eva Perón, icono global de la moda

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Al fin se publicó un libro que indaga en la relación de Eva Perón con la moda, muy lejos de las miradas prejuiciosas y valiéndose de un exhaustivo análisis de sus indumentos desde el campo de los Estudios de Moda. Se llama “Evita frente al espejo” – moda, estilo y política en Eva Perón-. El historiador Marcelo Marino (Director de la Colección Estudios de Moda ) fue el compilador de semejante tratado de autores varios editado por Ampersand que admite ensayos de Adrián Melo, Patricia Nobilia, Laura Zambrini, Daniela Lucena, Rebeca Palma dos Santos,Mariano López Seane y el mismo Marino fue artífice del capítulo “Ícono de la moda, Eva Perón y los diseñadores europeos”.

En una conversación con SucesosdeModa, Marcelo Marino, alude a Eva  Perón como un icono de la moda global y reflexiona sobre sus aportes a la alta costura internacional: “Me gusta usar la expresión icono global y plantear cómo influyó en la moda del momento.  Además de los vestidos  más conocidos de  Cristian Dior y de Jacques Fath,  hubo una legión de diseñadores y diseñadoras, que conformaron  el campo de la moda en 1950. Por entonces hubo una transformación muy compleja, con muchos nombres y protagonistas, Pierre Balmain, Christian Dior, Marcel Rochas fueron los que  decidieron vestirla. Al observar las imágenes para la investigación descubrí que utilizó prendas de diseñadores como Dior y Jacques Fath para las galas, pero en las situaciones cotidianas, se adivinan los diseños de Jean Desses y de Pierre Balmain, siempre mezclados con los creadores nacionales. En ocasiones Eva vistió solo los trajes sastres diseñados por Luis Agostino y las creaciones de otras manos locales: Bernarda Meneses, Paula Naletoff o Ana de Pombo, la directora de Paquin radicada en la Argentina. Considero interesante , que para ciertas ocasiones elegía a los franceses y los argentinos, y en otras solo los argentinos. Por otro lado tenemos la Eva previa del cine, quien encarna la moda de los años 40, Eva previo a sus viajes y también la Eva que visitó Europa en la llamada “gira del arcoiris” portando vestidos de tarde maravillosos y con estampas florales. Ella aún no conocía el “New Look” Después de la visita a Europa y su contacto con la moda europea empezó a encarnar la idea del “total look” propuesto por la alta costura francesa, desde los sombreros a los guantes y para reactivar un mundo de la moda que necesitaba de figuras globales”.

Le Dix fue uno de los perfumes favoritos de Eva.

La construcción del estilo

Marcelo Marino afirma que cuando Eva comenzó a vestirse con la casa Dior, la firma tenía cinco meses de existencia y que necesitaba de clientes como ella . “Podría afirmarse que en 1947, Dior necesitaba más de Eva que ella de Dior. A propósito, son valiosas las memorias de Suzanne Luling quien fuera amiga íntima y mano derecha del diseñador en la parte ejecutiva de la empresa. Luling estuvo a cargo de la dirección del salón, la comunicación, las ventas  y las relaciones públicas. y “propuso una lista ideal de mujeres que deseábamos vestir en el mundo para conseguir el renombre de la casa”

Semejante lista admitió a a inglesas, italianas, norteamericanas, venezolanas, Michelle Auriol -esposa del presidente de Francia- y desde julio de 1947 incluyó el nombre de Eva Perón. Indagada sobre si el número de clientas exclusivas en esa lista rondaba la centena, Luling contaba que eran muchísimo menos que cien .Este grupo de clientas era ideal porque permitía una exhibición distinguida de la etiqueta y la seguridad de que otras compradoras similares seguirían el camino de la emulación. Esto es un fenómeno para matizar y cuestionar en el caso de Eva, porque nuevamente, Eva fue excepcional en sus funciones de primera dama. En el mundo de la posguerra no había personaje que se le pareciera y la influencia que pudo haber tenido en cuestiones de moda en el ambiente porteño, se mezcló con el uso altamente político que hizo de la Alta Costura”.

Desfile en el Ritz

Durante su estancia en París, Eva tuvo una exhibición privada de los diseños de Dior en su suite del hotel Ritz. La mañana del 23 de julio, luego de un agitado día decidió pasar parte de la jornada en el hotel. Algunos relatos dicen que Marcel Rochas puso previamente en conocimiento a Dior.

Un diseño de Pierre Balmain,

Eva con un vestido con estampas florales y silueta drapeada similiar al que portó, la primera dama francesa -Michele Auriol-
Las fotografías fueron autorizadas para su publicación por Ediciones Ampersand

-¿A qué conclusiones llegaste sobre los modismos indumentarios de Eva?

-En cierto aspectos Eva encarnó los cambios propuestos por la alta costura pero no fue víctima de la moda, no se dejó llevar por esos cambios, los incorporó y los hizo suyos personalizándolos. Los argumentos antiperonistas pierden fuerza, hablar sobre lujo y el consumo de Eva o si acaso Eva se vestía mal, invita a hacer una análisis. En la introducción sostengo que la extravagancia, la disrupción la novedad, el cambio y los bordes son partes de la moda. Eva no se vestía mal, hacía lo que había que hacer.

Prueba de vestuario de un traje Dior previo a una Gala en el Teatro Colón.

Otros ejes temáticos de lectura ineludible refieren a Eva n sus comienzos en la actuación y en la vida política narrados por Adrián Melo , desde “La Eva Duarte Drag y la Evita Perón militante, del creador Paco Jaumandreu”, la colección de trajes regionales que fuera obsequiada a Evita durante su viaje a Europa que atesora el Museo Larreta ( ver capítulos “La gira del arco iris- cuando Evita visitó Europa” de Zambrini y “Evita y la colección de trajes regionales españoles”, de Patricia Nobilia).

Por otro lado “Poses, rostros y vestidos en las fotografías de Eva Perón, ofrece un análisis del corpus de las fotografías de Eva en su vestidor, tanto las capturadas en su vestidor como los planos de su cabellera registrados por Gisele Feund para la revista Life como las que acompañaron el discurso político como la foto realizada por Tomas Mc Evoy cuando cubrió la campaña presidencial de Juan Domingo Perón y retrató a Perón y Eva tomando el té en el departamento de la calle Posadas. En tal postal costumbrista en el hogar de los Perón – Duarte destacó anto una gigantografía de Eva en la película La Pródiga como la foto de Eva por Heinrich que el 7 de julio de 1944 había sido publicada en la tapa de la revista “Ondaria”.

Santos concluye:”El encuadre se circunscribe a su rostro apoyado en su mano derecha en la que destaca un anillo con una piedra en su dedo anular. La dramatización de la luz expone una multiplicidad de texturas que, a su vez, producen la fragmentación y descontextualización de hsu cuerpo. Distinguimos la parte superior de su atuendo: un saco a cuadros con un detalle en tela oscura en la solapa del cuello. Sus ojos y labios están maquillados, su cabello estrictamente recogido hacia arriba. Su mirada y la pose suspenden el tiempo narrativo y nos introducen en su propia intriga” .

En el capítulo”El insulto que es nuestra gloria: ¡Descamisados!, la socióloga Daniela Lucena analiza los enunciados de Eva acerca de la emancipación femenina pero también refiere a la estética y los manifiestos desde las gráficas de las camisas Ombú; Tal como ella anhelaba, en el transcurso del primer peronismo, descamisado había dejado de ser ese mote despreciativo que hablaba de la pobreza, el anonimato social y el mal vestir de las clases populares para transformarse en sinónimo de justicia social, progreso y bienestar. En varias partes de La razón de mi vida, Evita habla de la mujer como una heroína anónima y se describe a sí misma “como cualquier otra mujer” de su pueblo: “Me gustan las mismas cosas que a ella: joyas y pieles, vestidos y zapatos…pero, como ella, prefiero que todos, en la casa, estén mejor”.

El vestido de la portada de “La razón de mi vida” fue un modelo de Rochas.

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