Poesía con Eau de Parfum

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Juan Páez (1984) Es escritor, docente e investigador – Licenciado en Letra (UNJu), Especialista en Literatura y Escritura) y autor de varios libros de poesía Pero antes de ello, tuvo un coqueteo con el modelaje y lo cuenta para SucesosdeModa.

Cuando era chico, realizaba patín carrera y una de mis compañeras sabía desfilar en los eventos de moda que se realizaban en Jujuy. Una vez me presenté a un casting porque buscaban chicos de mi edad. En aquel entonces tenía diecisiete o dieciocho años. En mi breve incursión por el mundo de la moda, desfilé con modelos como Daniela Cardona, Dolores Trull, Dionisio Heiderscheid, Dolores Moreno y Natalia Graciano. Sí, eran los primeros años del 2000, y estaba en boga un fenómeno al que me gusta llamar la Era Runway.

En otras palabras, en mi caso, la moda vino de la mano del cuerpo. En ese ambiente y por esos años, conocí a Gabriel, un fotógrafo con el que mantuve un affaire y con quien aprendí a posar; esto es, aprender a sostener el cuerpo frente a la mirada ajena.

Luego ingresé a la carrera de Letras y terminé por alejarme de ese mundo. Con el tiempo, la experiencia se transformó en aprendizaje, porque la memoria del cuerpo, sin dudas, hizo lo suyo. Y me solté el cabello para salir a desfilar por las pasarelas de la vida: aprendí a aceptar los cambios como quien se quita de prisa la ropa entre una pasada y otra, también a dosificar el aire y, por supuesto, aprendí a mezclar prendas con palabras.

Fotos: Gentileza Juan Páez

Para mí, la moda es algo cíclico: termina a la vez que empieza. Y ese ciclo, visto desde adentro o desde abajo, me recuerda a los procesos que vivo cuando trabajo en un libro. Siento que se termina cuando, en realidad, recién estoy empezando. Tal como sucede en las pruebas de vestuario, soy de los que prefiere los escritos que muestran ese backstage, esa cocina de la escritura. Me entusiasma aquello que realmente es diferente y distinto, como me sucedía, por ejemplo, con las prendas Kosiuko de los años ‘90: camisetas con dragones, jeans gastados o nevados, camperas coloridas, entre otras prendas que hacían de la calle un escenario multicolor. Después la marca perdió ese registro y dejé de consumirla. Eso mismo me pasa con las y los escritores y, claro, con sus escritos.

De la moda internacional, adoro a Alexander McQueen. Conocí su nombre y su trabajo en una charla que mantuve con María Negroni en el Centro Cultural España de la ciudad de Córdoba. Hace unos días, en la web, encontré una serie de fotografías del diseñador en su estudio. Hay dos que me llamaron la atención: una donde se lo ve, en un primer plano, apoyado en su escritorio, y sobre la pared se observa un muestrario de sus diseños. En la segunda foto, se lo puede observar ajustando un vestido. Ambas imágenes me hicieron pensar en el proceso que implica la confección de un poemario; es decir, en esa disposición aislada de los textos que, una vez reunidos, se ajustan para que la silueta del libro, de ese cuerpo hecho con palabras, salga a la vida.

Juan Páez nació en Rosario de la Frontera en 1984, vivió en San Salvador de Jujuy y desde 2014 está radicado en Formosa. . Publicó los libros de poesía “música para aeropuertos” (Ed. Intravenosa, 2013), “cuando vengas, te cuento” (Ed. Los pájaros, 2015) y “árboles de agua” (Ed. Cronopio, 2016,) 2°edición 2017). En 2017, publicó el volumen de entrevistas”La hija del inventor” (Ed. Apóstrofe), donde reúne catorce diálogos con escritoras y escritores destacados de la literatura argentina.

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