Sibilia: el arte de la joyería de papel

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Fotos: Jimena Nahón

Cortar papel de diario en pequeños pedazos, nunca mayores a un centímetro, y colocarlos en un cuenco. Añadir dos generosas tazas de agua hirviendo y mezclar bien para lograr que todo el papel esté bien embebido en el agua. Dejar enfriar. Formar una pulpa con una licuadora y luego colarla para eliminar el exceso de agua. Amasar y una vez lograda la masa, crear. Sibilia repitió esas indicaciones las veces que fueron necesarias, para crear las mil y unas esculturas, cuencos, floreros, bandejas, anillos, pulseras, brazaletes, pendientes y móviles que conforman su último lanzamiento. Los pasos se cumplieron a rajatabla, porque si bien es una técnica antigua y bien conocida tanto para artistas visuales como para quienes exploran en la infancia las posibilidades del engrudo y el papel, Sibilia se apropió de esa práctica para sumar una nueva materialidad y combinarla con su tan conocido metal. Esa sinergia le permitió generar piezas lúdicas y coloridas listas para lucir en diferentes ocasiones, en el cuerpo y en el hogar o en los espacios a habitar, con la consigna de embellecerlos y continuar la exploración de un modo afectivo.

Hace casi treinta años Fernanda Sibilia creó su marca homónima y hace diez que sumó a su ahijado, Julián, en el proyecto. Ambos conocen muy bien el arte de crear piezas a partir de la técnica y la inspiración latinoamericana y lo combinan con los viajes a Estados Unidos y Europa para situar sus piezas en las tiendas del Met y del Moma en Nueva York y del Victoria & Albert en Londres. El taller en el Abasto, testigo de los cambios en cada temporada, cobijó el proceso de crear algo que sea novedoso y a la vez esté en línea con la agenda de la sustentabilidad en el universo del diseño. 

Fernanda y Julián saben que lo lúdico es motor constante en sus colecciones. Los colores brillantes y el gesto de hacer a mano acompañan los desafíos y moldean su universo de acción. El metal (su materia prima original) sigue presente en el día a día pero de otra forma: ahora es soporte de las creaciones volumétricas, de esas piezas escultóricas de colores plenos y rabiosos.  El metal propicia el soporte y el papel el volumen, conviven, se retroalimentan y se comunican. 

El proceso es largo, requiere de mucha paciencia y manos dispuestas al amasado, pero luego, una vez que la pulpa cobra vida, el campo se amplía y surgen la familia Rock Candy, colosales piedras de colores que adornan brazaletes, anillos, collares, aritos y los vistosos móviles al estilo Calderiano, con esas formas abstractas que gracias al fluir del viento crean nuevas modos de habitar el espacio. La familia Prehistoric pone el foco en los objetos de uso cotidiano, como los floreros, los cuencos y las bandejas. Todos en tonos que van del lila al ocre, pasando por rojos tomates y azules eléctricos. 

Mención aparte para la familia Lava Drops combinados con metal en versión pendientes y colgantes verticales. Luminosos y delicados, son pequeños objetos artísticos que modifican una pose, acompañan un estado de ánimo e inundan de color e inspiración a quien guste de elegir un Sibilia para su día a día. 

Joyas lúdicas con variaciones de metal y papel fotografiadas por Jimena Nahón
Foto: Jimena Nahón

El retrato de Fernanda y Julián fue fotografiado por Lucía Bonnels

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